Del viñedo a la selva: un Malbec argentino que contribuye a proteger al yaguareté

El Proyecto Yaguareté presentó en Iguazú el Malbec Yaguareté, de Finca Garciarena, una propuesta que destina aportes al trabajo científico y de conservación de la especie. Representantes de la gastronomía, la hotelería y el turismo local participaron del encuentro y conocieron cómo pueden sumarse a la iniciativa.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Una botella de Malbec también puede convertirse en una herramienta para la conservación. Con esa premisa, el Proyecto Yaguareté presentó el Malbec Yaguareté, de Finca Garciarena, una iniciativa que une la producción vitivinícola argentina con el trabajo científico destinado a proteger a uno de los felinos más emblemáticos y amenazados del país.

La propuesta nació por iniciativa de Martín Rauh, vinculado a la producción de vinos mendocinos comercializados en Suiza y, al mismo tiempo, estrechamente relacionado con Misiones y comprometido con la conservación de su biodiversidad.

A partir de ese vínculo surgió la posibilidad de desarrollar una línea de Malbec argentino que genere aportes concretos para acompañar las acciones de protección del yaguareté.

Desde 2020 se mantiene un trabajo conjunto con el Proyecto Yaguareté, con aportes destinados a investigación, preservación, educación ambiental, monitoreo y generación de conocimiento, además de acciones de asistencia y seguimiento en áreas donde conviven poblaciones rurales y fauna silvestre.

El sector privado de Iguazú se acerca al proyecto

La presentación reunió a representantes del sector privado de Iguazú, principalmente vinculados con la gastronomía, la hotelería y el turismo, quienes conocieron tanto las características del vino como el trabajo que se realiza detrás de la iniciativa.

La charla estuvo a cargo de Claudia Celentano y Valentín Zárate, integrantes del Proyecto Yaguareté, quienes explicaron las investigaciones que se desarrollan sobre la especie, las principales amenazas que enfrenta y la importancia de conservar los ambientes necesarios para su supervivencia.

El encuentro permitió, además, acercar el ámbito científico a sectores directamente relacionados con la actividad turística de Iguazú, abriendo la posibilidad de generar nuevos aliados para la conservación.

La propuesta apunta a que hoteles, restaurantes y empresas puedan incorporar el Malbec a sus cartas, utilizarlo en eventos u ofrecerlo como obsequio empresarial, transformando esa elección en un aporte al trabajo de investigación y conservación del yaguareté.

Investigación desde Iguazú

El Proyecto Yaguareté es un programa de investigación impulsado desde el Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (CeIBA), asociación civil sin fines de lucro creada en 2005 y con sede en Iguazú.

Su trabajo está orientado a generar conocimiento científico sobre ecología, conservación y manejo de la biodiversidad, contribuyendo a la preservación de los ambientes naturales y al desarrollo sustentable de la región.

La historia del CeIBA también se encuentra vinculada con la creación, en 2009, del Instituto de Biología Subtropical (IBS), nodo Iguazú, dependiente de la Universidad Nacional de Misiones y el CONICET.

El equipo del Proyecto Yaguareté realiza investigaciones sobre el yaguareté, sus presas y los ecosistemas que habita en diferentes regiones del norte argentino. Los estudios permiten conocer el estado de las poblaciones, detectar amenazas y desarrollar estrategias para reducirlas.

El Malbec Yaguareté cosecha 2021 proviene de un viñedo ubicado en Agrelo, Mendoza, a aproximadamente 980 metros sobre el nivel del mar. Las cepas tienen más de 80 años y presentan rendimientos cercanos a un kilogramo de uva por planta.

Según su ficha técnica, es un vino equilibrado, con notas de frutas rojas, entrada dulce, medio de boca amplio y final persistente. Posee 13,9% de alcohol y tuvo una crianza de seis meses en barricas de roble francés.

Otro de sus elementos distintivos es su etiqueta, creada por Marcos López, reconocido artista y fotógrafo argentino.

Durante la presentación se invitó a los participantes a incorporarse a la propuesta mediante la adquisición del vino para cartas gastronómicas, eventos, obsequios empresariales o consumo particular. La caja fue ofrecida a un valor de $60.000.

Así, detrás de cada botella, la iniciativa busca generar algo que trascienda al vino: recursos para continuar investigando, monitoreando y protegiendo al yaguareté y al ambiente del que depende su supervivencia.