Iguazú(LaVozDeCataratas) Rosana Ramírez tiene 48 años, es psicopedagoga y hace dos décadas trabaja en Iguazú. Está casada hace 27 años y es mamá de un niño. En diálogo con LaVozDeCataratas, compartió su experiencia y habló sobre el proceso que atravesó desde que recibió el diagnóstico de cáncer de mama.
Durante mucho tiempo tuvo presente la importancia de cuidar su salud, especialmente porque contaba con antecedentes familiares de cáncer de mama. También conocía la importancia del autoexamen mamario. Había aprendido a realizarlo durante una charla de Cuidate Iguazú y, desde entonces, después de bañarse, se observaba frente al espejo.
En enero de 2025, esa práctica le permitió advertir que algo había cambiado. “Un hoyito, un hundido así sobre la mama izquierda”, recuerda sobre aquello que vio frente al espejo. Al día siguiente consultó con su ginecólogo. Los estudios posteriores detectaron un tumor y fue derivada a Posadas para realizarse una biopsia. Allí recibió la confirmación del diagnóstico.
“La doctora me dice: ‘Sí, tenemos que hablar de cáncer’. Yo le digo: ‘Y bueno, ¿y ahora qué hacemos? ¿Qué sigue?’”, recuerda Rosana.
El tumor estaba encapsulado y los estudios no mostraban compromiso en otros órganos. Al mes fue operada y luego comenzó con quimioterapia. Más tarde debió trasladarse a Posadas para completar 20 sesiones de radioterapia.
Rosana destaca la importancia de contar con el servicio de quimioterapia en Iguazú, ya que los traslados durante un tratamiento pueden significar una dificultad adicional para los pacientes y sus familias.
En marzo terminó las sesiones de radioterapia, pero el tratamiento continúa. Actualmente toma tamoxifeno, recibe aplicaciones mensuales y realiza controles periódicos. “Es el protocolo, el tratamiento es así. Y gracias a Dios la voy llevando”, cuenta.
El miedo y el acompañamiento
El diagnóstico también significó enfrentarse a situaciones desconocidas. Nunca había ingresado a un quirófano y tampoco sabía cómo sería atravesar una sesión de quimioterapia. “El miedo siempre, porque es miedo a lo desconocido, uno no sabe lo que va a pasar”, reconoce. Durante ese proceso, el acompañamiento de su familia, sus amigas y sus compañeras de trabajo fue fundamental.
“Me ayudó un montón a afrontar los miedos. No sé si superarlos, pero a transitar el miedo”, expresa. La fe también ocupó un lugar importante durante el tratamiento. “Siempre la fe me ayudó a pensar que Dios estaba conmigo y que me iba a acompañar hasta lo último”, sostiene.
Un mensaje para otras mujeres
Después de atravesar la enfermedad, Rosana decidió hacer público su testimonio para que otras mujeres no posterguen sus controles. Para ella, la detección temprana fue determinante. “La detección temprana me salvó la vida”, afirma. Por eso insiste en la importancia de realizarse los controles y prestar atención a cualquier modificación en el cuerpo.
“Que se hagan los controles, que no se dejen. Es un ratito. Por ahí la hora social te hace problemas, pero es tu vida”, señala.
Su experiencia también generó una reacción en su entorno. Algunas de sus compañeras de trabajo, después de acompañarla durante el proceso, decidieron realizarse sus propios controles.
Para Rosana, hablar sobre el cáncer también es una manera de generar conciencia y prevención. La enfermedad, explica, no atraviesa solamente a quien recibe el diagnóstico, sino también a su familia y a las personas que la acompañan. “Te cambia totalmente la mirada hacia la vida”
Atravesar el cáncer también modificó su manera de mirar la vida. “Cuando atravesás el cáncer te cambia totalmente la mirada hacia la vida”, sostiene. Hoy asegura valorar de otra manera el tiempo junto a su familia, su trabajo y aquellas cosas que realmente considera importantes.
“Pasar por una experiencia de cáncer te transforma como persona, te transforma tu cuerpo, tu mente, tu alma, tu manera de relacionarte con la vida”, reflexiona.
Rosana continúa con su tratamiento y sus controles, pero eligió transformar lo vivido en un mensaje para otras mujeres: conocer el propio cuerpo, realizar los controles y consultar ante cualquier cambio puede hacer la diferencia.

