Iguazú (LaVozDeCataratas – Kelly Ferreyra) Son suficientes ediciones como para poder mirar hacia atrás y entender cuánto cambió la FIT, pero también cuánto cambió Iguazú dentro de ella.
Recuerdo una feria que parecía no terminar nunca. La Rural completa, espacios enormes, stands impactantes, espectáculos, bandas en vivo, cantantes y figuras conocidas caminando entre el público. Los sábados y domingos tenían otra energía. Recorrer FIT era también encontrarse con una gran fiesta del turismo.
Con los años, eso fue cambiando. Los espacios comenzaron a reducirse, los stands se transformaron y buena parte de aquel entretenimiento quedó atrás. La feria fue tomando un perfil diferente, más concentrado también en los negocios y en las jornadas profesionales. Este año volvió a quedar en evidencia esa transformación.
Pero mientras durante estas dos décadas vi cómo la FIT se achicaba en algunos aspectos, vi a Iguazú hacer exactamente el camino contrario.
Iguazú fue creciendo
Hubo años en los que el ITUREM realizaba una enorme movida durante los cuatro días. Hubo distintas formas de participar, diferentes espacios y estrategias. Algunas funcionaron mejor que otras. Pero algo ocurrió de manera sostenida: Iguazú fue creciendo dentro de la feria. Y digo Iguazú porque hay que decirlo claramente: la gente busca Cataratas.
Busca saber cómo llegar, qué hacer, dónde alojarse, qué experiencias sumar. Busca esa imagen que conoce desde siempre y que quiere ver alguna vez con sus propios ojos.
Este año Misiones ya no estuvo integrada al espacio del Litoral como en otras ediciones. También vimos reducirse espacios de otros destinos, incluso Buenos Aires no estuvo. En esas decisiones pesan presupuestos, estrategias institucionales, costos cada vez mayores de participación y, naturalmente, y obviamente decisiones políticas. Pero en medio de todos esos cambios hubo algo que volvió a llamar mi atención: Iguazú fue buscado permanentemente.
Hay algo que a veces no vemos desde casa: Cuando estamos en Iguazú quizás perdemos dimensión de lo que significa nuestra marca afuera. En FIT se nota. Desde la apertura hasta el cierre aparecen periodistas, medios especializados, canales nacionales, productores de contenidos e influencers buscando Iguazú.
Quieren entrevistar a sus representantes. Quieren hablar de Cataratas. Quieren saber qué novedades tiene el destino.
Y esto merece una reflexión.
Porque dentro de una provincia que posee numerosos atractivos naturales, culturales y turísticos, es Cataratas la marca que genera espontáneamente esa búsqueda nacional e internacional.
No significa que el resto de Misiones no tenga potencial. Todo lo contrario. El desafío debería ser aprovechar esa enorme puerta de entrada para mostrar mucho más de la provincia. Pero primero debemos reconocer la fortaleza que tenemos.
Cataratas vende. Cataratas comunica. Cataratas genera interés. Y eso vale muchísimo.
¿Sirve aparecer durante cuatro días en los medios nacionales? Por supuesto que sirve. Puede parecer una entrevista de cinco minutos, una transmisión en vivo, una fotografía, un reel o una nota periodística más.
Pero multiplicado por decenas de medios y plataformas durante cuatro días significa algo mucho más grande: Iguazú circulando permanentemente frente a millones de potenciales viajeros. Así se construye posicionamiento. Nadie elige un destino que no conoce.
Y cuanto más se muestra Iguazú, cuanto más se habla de Cataratas y cuanto más circulan sus imágenes, más posibilidades existen de que alguien decida que su próximo viaje sea hacia acá. Este año, además, la competencia fue enorme. República Dominicana tuvo un protagonismo central en FIT y decenas de destinos nacionales e internacionales desplegaron estrategias para conquistar al mismo viajero.
En medio de esa vidriera, Iguazú volvió a conseguir algo que no se compra solamente con metros cuadrados de stand: interés.
Hay otra mirada que considero necesaria. Desde afuera es fácil reducir una participación en FIT a un viaje a Buenos Aires. Pero quienes alguna vez trabajaron verdaderamente en una feria saben que no funciona así. Son horas y horas de trabajo.
Son empresarios reuniéndose con operadores. Hoteleros presentando sus productos. Agencias buscando nuevos mercados. Prestadores estableciendo contactos. Instituciones promocionando el destino. Reuniones que empiezan meses antes y conversaciones que continúan mucho después de que se apagan las luces de La Rural.
FIT 2026 cerró con 143.686 visitantes, 49.081 profesionales y un crecimiento del 56% en las citas de negocios, según los datos difundidos por la organización. Ese último número quizá explique mejor que ningún otro hacia dónde fue evolucionando la feria.
Detrás de los stands están los negocios.
Durante esta edición se anunciaron nuevas rutas, productos turísticos, inversiones, estrategias comerciales y acuerdos. También empresas vinculadas a Iguazú utilizaron la feria para fortalecer relaciones y presentar proyectos. Eso no siempre aparece en una foto.
Un empresario puede pasar cuatro días conversando, reuniéndose y estableciendo relaciones sin regresar inmediatamente con una venta concreta. Pero ese contacto puede convertirse meses después en pasajeros, grupos, eventos o nuevos mercados.
El turismo también se construye así. No alcanza con tener Cataratas, tenemos uno de los atractivos naturales más reconocidos del planeta. Eso es indiscutible. Pero sería un error pensar que alcanza.
Los destinos compiten.
Compiten por vuelos, por inversiones, por operadores, por espacio en los medios y, fundamentalmente, por algo cada vez más difícil de conseguir: la atención del viajero.
República Dominicana promociona Punta Cana. Brasil promociona sus playas. El Caribe despliega enormes inversiones. Los destinos argentinos buscan diferenciarse entre sí.
Iguazú también tiene que hacerlo. Por eso promocionar no es gastar dinero simplemente para “estar”. Es defender una posición que llevó años construir.
Lo que me dejó esta FIT: Después de más de dos décadas recorriendo estos pasillos, puedo decir que la feria que conocí cambió mucho. Extraño aquella FIT de los grandes espectáculos, los famosos caminando por los pabellones, las bandas tocando y los fines de semana que parecían una verdadera fiesta.
Pero también aprendí a mirar otra feria, la de los negocios, la de las reuniones, la de los contactos. La de una cámara encendida durante cinco minutos que pone a Iguazú frente a todo el país. La de empresarios que terminan agotados después de cuatro días intentando vender un destino. Y, sobre todo, la feria donde puedo comprobar cuánto creció Iguazú.
Nos falta muchísimo. Hay servicios que mejorar, infraestructura que discutir, conectividad que ampliar y nuevas experiencias que desarrollar. Pero también hay que reconocer lo conseguido.
Hoy Iguazú es buscado. Cataratas despierta interés. Los medios quieren hablar del destino y el público quiere conocerlo.
Eso no ocurrió de un día para otro. Es el resultado de años de promoción, inversión, trabajo público y privado, empresarios que apostaron, trabajadores que sostienen la actividad y muchas personas que entendieron que un destino turístico no puede quedarse esperando que los visitantes lleguen solos. Porque FIT no termina cuando cerramos el stand y volvemos a casa.
FIT empieza a tener sentido cuando, meses después, alguien que vio a Iguazú, escuchó hablar de Cataratas o conoció una propuesta durante esos cuatro días decide comprar un pasaje y venir. Ahí está el verdadero resultado.
Y después de más de 20 años participando de esta feria, hay algo que sigo teniendo claro: para que Iguazú siga siendo elegido, tenemos que seguir haciendo que el mundo lo vea.
Por Kelly Ferreyra, periodista, diplomada en Turismo– Directora de LaVozDeCataratas

