Walter aprendió carpintería a los siete años y lleva más de seis décadas trabajando la madera

Walter Ovillo vive en Iguazú desde hace 35 años, pero su vínculo con la carpintería comenzó cuando tenía apenas siete y aprendía el oficio junto a su padre. Con el paso de las décadas, las máquinas y la tecnología cambiaron la manera de trabajar, pero el conocimiento de la madera continúa siendo fundamental.

Iguazú (LaVozDeCatarats) Walter, carpintero desde los siete años: un oficio que aprendió de su padre y mantiene vivo. La madera forma parte de la vida de Walter desde mucho antes de que pudiera imaginar que la carpintería terminaría convirtiéndose en su oficio. Tenía apenas siete años cuando comenzó a aprender junto a su padre, entre las tareas de la chacra y aquellos trabajos que entonces se hacían prácticamente a mano.

“Yo soy carpintero desde los siete años, con mi viejo”, recuerda. Una frase sencilla que resume más de seis décadas de aprendizaje, trabajo y experiencia.

En aquellos años no existían las herramientas ni las facilidades que hoy forman parte de cualquier taller. Había que medir, cortar y trabajar cada pieza con paciencia, aprendiendo a conocer la madera y, sobre todo, procurando no desperdiciarla.

Con el paso del tiempo, el oficio también cambió. Llegaron nuevas máquinas, herramientas más precisas y tecnologías capaces de hacer en minutos tareas que antes demandaban mucho más esfuerzo. Walter se fue adaptando a cada transformación, pero sostiene que tener una buena máquina no convierte a nadie automáticamente en carpintero.

“Uno tiene que saber todo lo que necesita saber para poder trabajar. Porque si no, uno corta mal la madera y se desperdicia”, explica.

Y ahí aparece una de esas enseñanzas que sobrevivieron al paso de los años. Antes de encender una máquina hay que saber medir, elegir la madera, observarla y entender cómo aprovechar cada pieza. Son conocimientos que Walter recibió de su padre y que ninguna herramienta moderna puede resolver por sí sola.

Su historia también cuenta, de alguna manera, cómo cambió la carpintería a través de las generaciones: de un trabajo fundamentalmente artesanal a talleres donde las máquinas permiten ganar velocidad y precisión. Pero detrás de cada corte sigue estando el conocimiento de quien aprendió el oficio.

Walter lleva más de seis décadas trabajando con la madera. Empezó siendo un chico de siete años al lado de su padre y atravesó prácticamente toda la transformación tecnológica de la carpintería.

Las herramientas cambiaron. Las máquinas también. Pero hay algo que permanece intacto: el oficio que alguna vez pasó de las manos de su padre a las suyas.