Iguazú(LaVozDeCataratas) En el Día del Trabajador Rural, LaVozDeCataratas comparte el testimonio de Oscar, uno de los pioneros de las 2.000 Hectáreas. Junto a su familia, encuentra en la producción el sustento diario, en una vida marcada por las madrugadas, el esfuerzo y la perseverancia.
“¿Cómo es la vida? Hay que luchar. Yo, luchando, tengo lo que tengo. No es gran cosa, pero tengo”. Con estas palabras, Oscar resume una historia construida a partir del trabajo, la dedicación y el esfuerzo cotidiano.
Es uno de los pioneros de las 2.000 Hectáreas de Iguazú, un sector de la ciudad donde numerosas familias encuentran en la tierra una oportunidad para producir y sostener sus hogares.
Para Oscar, el trabajo rural no es solamente una actividad económica. Es su forma de vida, el sustento de su familia y el resultado de años de dedicación.
“Nosotros prácticamente vivimos de eso, no tenemos otra forma”, explica al referirse a las producciones que desarrolla junto a su familia.
Cuando el día comienza antes de que salga el sol
Mientras buena parte de la ciudad todavía duerme, Oscar ya se prepara para comenzar sus tareas. Entre las cinco y las seis de la mañana inicia su jornada laboral, una rutina que forma parte de su vida y que se vuelve especialmente exigente durante los días de altas temperaturas. Trabajar la tierra implica mucho más que sembrar y cosechar. Requiere dedicación, constancia y estar pendiente de las necesidades de cada producción. También significa adaptarse a las condiciones climáticas y afrontar las dificultades que pueden presentarse.
En el campo, muchas veces los horarios los marca la propia producción. Hay tareas que no pueden esperar y jornadas que demandan más horas de las previstas. Sin embargo, Oscar continúa adelante, convencido de que el esfuerzo es el camino para sostener lo que ha conseguido.
Una historia ligada a las 2.000 Hectáreas
Oscar se reconoce como uno de los pioneros de las 2.000 Hectáreas, un lugar que forma parte de su identidad y donde construyó buena parte de su historia. Conoce las dificultades de quienes viven de la producción, pero también el valor de conseguir, mediante el propio trabajo, lo necesario para mantener a una familia.
Su testimonio habla de una realidad que muchas veces pasa inadvertida: detrás de cada producción hay personas que madrugan, trabajan bajo el sol y dependen directamente de lo que pueden obtener de la tierra. No se trata solamente de producir, sino de sostener una forma de vida que exige compromiso todos los días.
El reconocimiento a quienes viven del trabajo rural
Este 8 de octubre, Día del Trabajador Rural, la historia de Oscar permite reconocer a quienes, desde las chacras y los espacios productivos de Iguazú, realizan una tarea fundamental para sus familias y la comunidad. Su experiencia también invita a mirar hacia las 2.000 Hectáreas, donde el trabajo de los productores forma parte de una realidad cotidiana que merece ser conocida y valorada.
Oscar no habla de grandes riquezas ni de logros extraordinarios. Habla de trabajar, de luchar y de conservar aquello que consiguió con esfuerzo. Y quizás sea esa la frase que mejor representa su historia: “Yo, luchando, tengo lo que tengo. No es gran cosa, pero tengo”.
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