Esporotricosis: advierten por lesiones que pueden confundirse con heridas comunes en gatos

Especialistas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay participan en Iguazú de un simposio internacional para intercambiar experiencias y avanzar en estrategias frente a esta zoonosis. La veterinaria María Celeste Agüero advirtió que una pequeña úlcera puede ser confundida con una lastimadura y remarcó la importancia de la consulta temprana y del tratamiento sostenido.

Iguazú (LaVozDeCataratas)  Una pequeña úlcera, un nódulo o una lesión en la piel que inicialmente puede parecer producto de una pelea o una lastimadura puede ser una señal de alerta de esporotricosis, una enfermedad causada por hongos que afecta principalmente a los gatos, aunque también puede presentarse en perros y transmitirse a las personas.

La problemática es uno de los ejes del I Simposio Internacional de Esporotricosis del Corredor Jesuítico-Guaraní, que reúne este 12 y 13 de octubre en Iguazú a profesionales y referentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con el objetivo de compartir experiencias, información y herramientas para fortalecer el abordaje regional de la enfermedad.

En diálogo con LaVozDeCataratas, la médica veterinaria María Celeste Agüero, directora de la Dirección Municipal de Zoonosis y coordinadora del Simposio, explicó que el encuentro cuenta con referentes de importantes laboratorios de los países participantes, además de profesionales locales y de otros puntos de Argentina.

“Lo que buscamos es intercambiar experiencias, datos, aprender y poder aunar esfuerzos frente a la problemática que tenemos hoy en día, que es la esporotricosis, y trabajar sobre ella”, explicó.

Lesiones que pueden parecer una simple herida

Uno de los principales mensajes hacia los tutores de animales es no minimizar la aparición de lesiones cutáneas, especialmente cuando no cicatrizan o comienzan a aparecer otras.

Agüero explicó que la enfermedad se observa principalmente en gatos y señaló que uno de los inconvenientes es que las primeras manifestaciones pueden ser interpretadas como una lesión común.

“Cada vez estamos viendo más. Los tutores lo toman como una lesión cualquiera y cuando llegan a la consulta aparece otra”, indicó.

Entre los signos mencionó lesiones cutáneas, pequeños nódulos y úlceras. Según explicó, una pequeña herida puede ser atribuida inicialmente a una mordedura, una pelea con otro animal o algún golpe sufrido mientras el gato estuvo fuera de la vivienda.

“Por ahí consideran que lo mordieron o que se lastimó porque salió el gato, pero esa pequeña úlcera puede ser producida por el hongo”, señaló.

Por este motivo, desde Zoonosis recomendaron consultar con un médico veterinario ante lesiones sospechosas, en lugar de asumir que se trata simplemente de una lastimadura.

Afecta principalmente a gatos, pero también hay casos en perros

Si bien los gatos concentran gran parte de la atención frente a esta enfermedad, Agüero confirmó que también se han presentado casos en caninos.

“Es una enfermedad que tenemos presente en nuestra sociedad. Afecta principalmente a los gatos, pero ya también tuvimos casos en perros”, explicó.

La profesional remarcó además la importancia de la tenencia responsable, tanto para garantizar la atención del animal como para disminuir los riesgos asociados a una enfermedad que tiene carácter zoonótico.

“Pedimos a la población y a los tutores que tengan mucha precaución cuando ven una lesión en uno de estos animales y que consulten a los veterinarios, sobre todo porque es una zoonosis y puede transmitirse a las personas”, sostuvo.

 

Un tratamiento que requiere meses y constancia

Otro aspecto central es que el tratamiento no es inmediato y requiere un seguimiento prolongado. Agüero explicó que se realiza mediante medicamentos antifúngicos administrados diariamente y que, dependiendo de cada caso y de la evolución del animal, puede extenderse durante varios meses.

“El tratamiento es con un antifúngico que se debe dar todos los días por tiempos prolongados, puede ser de seis a ocho meses”, detalló.

Sin embargo, remarcó que existe posibilidad de recuperación cuando se cumple adecuadamente con las indicaciones veterinarias. “Si el tratamiento es sostenido y hay tutores responsables, se cura”, afirmó.

La duración del tratamiento convierte al compromiso del tutor en un aspecto fundamental: no solo se requiere iniciar la atención veterinaria, sino también mantener la medicación y los controles durante todo el período indicado por el profesional, aun cuando las lesiones comiencen a mejorar.

Una problemática que atraviesa fronteras

La presencia de especialistas de cuatro países en Iguazú responde precisamente a la necesidad de abordar la esporotricosis desde una perspectiva regional. El intercambio de experiencias permite comparar situaciones, compartir información sobre diagnóstico y tratamiento y avanzar en estrategias comunes de prevención y vigilancia.

Durante las dos jornadas, los participantes trabajan sobre una problemática que involucra simultáneamente a la salud animal y humana, reforzando la necesidad de que veterinarios, organismos sanitarios, laboratorios y responsables de animales puedan reconocer tempranamente los casos y actuar frente a ellos.

Para la población, el mensaje principal es sencillo: una lesión que parece pequeña no debe ser ignorada si persiste, no cicatriza o aparecen nuevas lesiones. La consulta veterinaria permite determinar su origen, iniciar el tratamiento correspondiente y adoptar las medidas necesarias para proteger tanto al animal como a las personas que conviven con él.