Iguazú(LaVozDeCataratas) Hay oficios que se transmiten de generación en generación, a través de la observación, la práctica y el conocimiento compartido. En Iguazú, Reinaldo Brites, conocido por muchos como Don Nato, construyó su historia detrás de un banco de trabajo, entre herramientas, costuras y calzados que recuperan una nueva vida.
Aunque lleva 44 años trabajando en el mismo lugar, su vínculo con la zapatería comenzó mucho antes. “Hace sesenta años que aprendí”, contó al recordar sus primeros pasos en la profesión, que conoció gracias a su hermano mayor.
Desde entonces, el oficio se convirtió en su forma de vida y en el sustento de su familia. “Toda la vida con eso, crié a toda mi familia honestamente”, expresó, al recordar el camino recorrido a través de su trabajo.
La tarea de Don Nato va más allá de reparar zapatos. En su espacio de trabajo también realizan arreglos de bolsos, fabrican cintos tradicionales y confeccionan plantillas ortopédicas, entre otros servicios. Son trabajos que requieren experiencia, precisión y conocimiento de los materiales, habilidades que se adquieren con los años y la práctica cotidiana.
“Tenemos muchísimos clientes, muchísimos, muchísimos clientes”, contó, al referirse a la confianza que construyó con los vecinos a lo largo de las décadas.
Con la tranquilidad de quien conoce su oficio y sabe lo que significa vivir de él, también destacó el vínculo con la comunidad. “Hago servicios para el pueblo, el pueblo cumple conmigo. Vivo muy bien, tranquilo, honestamente”, señaló.

Franco Bogado, el joven que aprende el oficio
En el mismo espacio donde Don Nato acumula seis décadas de experiencia, Franco Bogado comienza a escribir su propia historia. Hace un año que trabaja junto a él y aprende los secretos de una profesión que combina conocimientos técnicos, paciencia y dedicación.
Al ser consultado sobre cómo se siente al aprender un oficio tradicional, Franco valoró la oportunidad y la posibilidad de contar con una herramienta para el futuro. “Es un oficio que podés trabajar y ganar tus platitas”, expresó.
Su aprendizaje representa la continuidad de un conocimiento que Don Nato recibió de su hermano mayor y que ahora comparte con una nueva generación. Lo que comenzó como una enseñanza familiar hace 60 años encuentra hoy otra forma de permanecer, esta vez a través de un joven que descubre en la zapatería una oportunidad para aprender y trabajar.
En tiempos en que muchos objetos se reemplazan cuando se rompen, la reparación conserva un valor especial: recuperar aquello que todavía puede utilizarse y prolongar su vida útil. Detrás de cada arreglo hay un saber que no se adquiere de un día para otro, sino con años de práctica y dedicación.
La historia de Reinaldo Brites y Franco Bogado, compartida con LaVozDeCataratas, refleja el encuentro entre la experiencia y las ganas de aprender. Uno lleva seis décadas conociendo los secretos del oficio; el otro comienza a descubrirlos, con la posibilidad de darle continuidad a una tradición.
Porque detrás de cada par de zapatos reparado, cada bolso recuperado o cada plantilla confeccionada, también hay una historia de trabajo. En Iguazú, Don Nato sigue apostando a ese oficio que le permitió criar a su familia y que hoy comparte con Franco, para que el conocimiento adquirido durante toda una vida no se pierda y encuentre nuevas manos dispuestas a continuarlo.
