Iguazú(LaVozDeCataratas) Cada 16 de octubre se conmemora el Día del Anestesiólogo, una fecha que recuerda un acontecimiento fundamental para la historia de la medicina: la primera demostración pública exitosa de anestesia con éter, realizada en 1846 por el odontólogo William Morton. Aquel avance permitió reducir el dolor y el sufrimiento de los pacientes durante las intervenciones quirúrgicas y abrió el camino a una profunda transformación de la práctica médica.
En este contexto, el doctor Ignacio Rodríguez, médico anestesiólogo y jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital SAMIC de Iguazú, dialogó con LaVozDeCataratas sobre la evolución de la especialidad, los distintos tipos de anestesia y los temores más frecuentes de quienes deben atravesar una cirugía.
Rodríguez, quien también es socio de la Sociedad Argentina de Anestesiología, explicó que desde aquella primera demostración la disciplina experimentó importantes cambios, impulsados por los avances científicos, la tecnología y el desarrollo de medicamentos cada vez más precisos.
“La anestesia ha evolucionado bastante desde aquel entonces”, señaló, al destacar especialmente las mejoras en el monitoreo de los pacientes y en la calidad de las medicaciones utilizadas durante los procedimientos.
Los distintos tipos de anestesia
La anestesiología comprende diferentes técnicas que se seleccionan de acuerdo con el tipo de intervención, las condiciones del paciente y la evaluación del equipo médico.
El especialista explicó que entre las opciones se encuentran la anestesia local, que permite insensibilizar una zona pequeña del cuerpo; la anestesia regional, que bloquea la sensibilidad en una región más amplia; y la sedación y la anestesia general, que presentan diferencias importantes en cuanto al nivel de conciencia y el control de las funciones vitales.
En el caso de la sedación, según el nivel alcanzado y las características del paciente, la persona puede conservar la respiración espontánea. En cambio, durante la anestesia general puede ser necesario asistir o controlar la respiración mediante equipos especializados.
“En anestesia general, el paciente pierde la capacidad de ventilar por sí mismo. Entonces entramos nosotros en ese rol de poder asistirlo en esa función vital primordial con una máquina, que va a realizar la respiración por el paciente durante el período de la cirugía”, explicó Rodríguez.
Tecnología y monitoreo para una mayor seguridad
Los avances de los últimos años permitieron mejorar el control de las funciones vitales durante las intervenciones quirúrgicas. Entre ellos, el médico destacó la evolución de los sistemas de monitoreo continuo, los ventiladores y los equipos de diagnóstico por imágenes.
También remarcó la incorporación de la ecografía como herramienta para guiar determinados procedimientos anestésicos, lo que contribuye a mejorar la precisión de las técnicas y la seguridad del paciente.
Estos recursos, junto con la actualización científica y la formación permanente de los profesionales, forman parte de una especialidad que requiere atención constante y capacidad de respuesta ante cualquier cambio en el estado del paciente.
Los temores antes de una cirugía
El momento de recibir anestesia puede generar incertidumbre. Entre los temores más habituales, Rodríguez mencionó el miedo a dormirse y no saber qué sucede durante la operación, así como el temor a las agujas y a las punciones necesarias para administrar determinados medicamentos.
Frente a estas inquietudes, consideró fundamental explicar cada procedimiento y transmitir tranquilidad, para que el paciente comprenda qué va a ocurrir y cómo será acompañado durante la intervención.
“Siempre tratamos de explicarle al paciente que a veces hacemos unos pinchazos que parecen mágicos. Se siente un pequeño pinchazo, pero eso permite que le realicen una cirugía enorme a nivel abdominal o en el brazo”, expresó.
El especialista insistió en que la seguridad no depende solamente de los equipos y los medicamentos, sino también de la preparación del profesional y de la vigilancia permanente durante el acto anestésico.
“Nunca van a estar solos. Siempre que haya un anestesiólogo va a estar controlándolos en todo momento para que la cirugía sea de la manera más segura”, afirmó.
El cuidado continúa después de la cirugía
La tarea del anestesiólogo no termina cuando concluye la intervención quirúrgica. El manejo del dolor durante el período perioperatorio también constituye una parte esencial de su trabajo, con el objetivo de favorecer una recuperación más confortable y reducir el sufrimiento del paciente.

