Iguazú (LaVozDeCataratas) La solidaridad puede expresarse de muchas maneras, pero hay gestos que tienen el poder de salvar vidas. Para Irma Giménez, docente de 56 años, donar sangre es mucho más que una acción solidaria: es una forma de vivir y de demostrar amor al prójimo.
Desde hace años participa de las campañas de donación de sangre y sostiene ese compromiso junto a su familia. Actualmente, gran parte de sus integrantes son donantes regulares y acompañan cada convocatoria, entendiendo que la necesidad de sangre no tiene fecha ni horario.
“En este momento, la mayoría de mi familia somos donantes regulares de sangre. En cada campaña estamos ahí presentes”, contó Irma, quien destacó que esta práctica representa una manera concreta de ayudar a otras personas.
Para ella, la donación voluntaria es una expresión de amor al prójimo que se demuestra con hechos. No se trata solamente de participar en una campaña, sino de asumir un compromiso permanente con quienes necesitan una transfusión.
Su compromiso también está vinculado al programa mundial Vida por Vidas, una iniciativa que promueve la donación de sangre y busca generar conciencia sobre la importancia de este acto solidario.
En su testimonio, Irma pone el acento en la importancia de transmitir estos valores desde la familia, acompañando y dando el ejemplo. La participación de sus seres queridos en las campañas demuestra que la solidaridad también puede convertirse en una construcción colectiva.
“Es un estilo de vida, simplemente”, expresó, resumiendo en esa frase el sentido de una decisión que sostiene a lo largo de los años.
La historia de Irma recuerda que donar sangre es mucho más que un acto individual: es una oportunidad para ayudar a quienes atraviesan momentos difíciles y una forma de estar presentes, incluso sin conocer a la persona que recibirá esa sangre.

