Iguazú (LaVozDeCataratas) Bosco explicó que la iniciativa pretende ordenar una actividad que, al practicarse en la vía pública, representa un riesgo:
“Empinar la moto en plena calle, cortar giro o hacer maniobras en avenidas es un delito y pone en peligro al piloto y a terceros. Pero el grau es un deporte, ya reconocido en varias ciudades brasileñas, que debe realizarse en lugares controlados y autorizados por ley”, señaló.
El concejal, que preside la Comisión de Salud, Deporte y Protección Animal, comparó la disciplina con otras prácticas reguladas:
“Así como el tiro deportivo solo puede realizarse en clubes autorizados, el grau debe practicarse en áreas habilitadas, con equipos de seguridad y supervisión. Todo lo que se regula y se controla genera menos accidentes y menos delitos”.
Reglas claras para la práctica
El proyecto establece que el grau únicamente podrá realizarse en espacios autorizados, con pistas regulares, barreras de protección, zonas de escape y señalización adecuada. Será obligatorio el uso de casco, guantes y calzado cerrado, además de poseer licencia de conducir categoría A.
En el caso de eventos oficiales, se exigirá un plan de primeros auxilios y seguro de responsabilidad civil.
Bosco aclaró que la norma no contempla financiamiento público para la compra de motos o equipos, ya que dichos costos serán asumidos por los propios deportistas, entidades deportivas o patrocinadores. El rol del Estado será garantizar el orden y la seguridad.
Convenios y experiencias exitosas
El proyecto también habilita al municipio a firmar convenios con entidades deportivas y privadas para la construcción y gestión de espacios destinados al grau, así como a promover campañas de concientización que distingan la práctica deportiva de las infracciones previstas en el Código de Tránsito Brasileño.
Bosco destacó que la iniciativa surgió tras el pedido de practicantes que aseguran sentirse “desamparados por la falta de espacios adecuados”. El edil tomó como referencia normativas vigentes en Boa Vista (RR), Sorocaba (SP), Londrina (PR) y Cuiabá (MT), donde la reglamentación redujo incidentes en la vía pública y fortaleció la comunidad deportiva.
“El objetivo es claro: el grau practicado con seguridad, en un ambiente controlado y bajo reglas claras, es deporte, no delito. Es cultura, es ocio y puede transformarse en una política pública de inclusión”, concluyó Bosco.

