Iguazú (LaVozDeCataratas) En un comunicado que compartó con LaVozDeCataratas, Baisi reflexionó que “faltan 530 niños en Iguazú, 530 niños que no verán la luz, que no jugarán en nuestros barrios ni alegrarán a sus padres y abuelos»
El obispo señaló que este número representa no solo la pérdida de vidas humanas, sino también un impacto espiritual y social: “530 madres y padres que un día se darán cuenta lo que hicieron y llevarán en sus corazones un dolor profundo e inexpresable”
Asimismo, cuestionó el rol de la sociedad frente a la problemática y manifestó: “Las sombras de la muerte se extienden sobre Iguazú. ¿Qué nos pasa que nos olvidamos de defender a los más indefensos?”
En otro tramo de su mensaje, el prelado lamentó que el hospital local, símbolo de esfuerzo y cuidado de la salud, se vea vinculado a prácticas que definió como contrarias a la vida: “Nuestro querido hospital, donde tantos se esfuerzan cada día para curar enfermos y salvar vidas, convertido en centro de muerte, en el lugar más peligroso de Iguazú”
Finalmente, Monseñor Baisi llamó a la reflexión comunitaria: “Ojalá esta noticia nos despierte y podamos escuchar la voz de Dios que clama en defensa de los más débiles, los que ni siquiera pueden quejarse, los que no vemos”
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