Iguazú (LaVozDeCataratas) La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó el jueves en Bruselas que no se alcanzó la mayoría calificada necesaria para avanzar con el texto definitivo del tratado, ante presiones de países clave como Italia y Francia, que exigieron mayores garantías para sus sectores agropecuarios.
La decisión significa que el acto formal de firma del tratado —después de casi 26 años de negociaciones— quedará postergado para los primeros días de enero de 2026, cuando podría buscarse una nueva mayoría en el seno de los estados miembros de la UE.
Pese a las negociaciones de último momento y el llamado del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a favor de cerrar el acuerdo antes de fin de año, la falta de consenso europeo obligó a reconfigurar las expectativas. Lula había advertido que, de no firmarse en diciembre, Brasil no continuaría con el proyecto bajo su mandato, aunque fuentes oficiales indicaron que el Mercosur aceptó la prórroga para no poner en riesgo el entendimiento.
El encuentro presidencial en Foz de Iguazú mantendrá su valor diplomático y político: además de debatir la profundización de la integración regional, los mandatarios aprovecharán para analizar los escenarios abiertos tras el freno europeo, y se producirá el traspaso de la presidencia pro tempore del Mercosur de Brasil a Paraguay.
La postergación pone el foco en los próximos pasos de la negociación: el documento debe ahora ser respaldado por el Parlamento Europeo y las legislaturas nacionales de los 27 estados de la UE, un proceso que podría extenderse hasta bien entrado 2026 si no se resuelven las reservas sobre estándares agrícolas y sanitarios.
En la región, gobiernos y sectores productivos observan con atención cómo el capítulo comercial más ambicioso entre el Mercosur y Europa entra en una fase decisiva, pero no menos incierta.

