Un bodegón con identidad: la «milanesa de Quita Penas» ya es marca registrada en Iguazú

Una sola porción alcanza para compartir entre seis personas. Sí, seis. Ese tamaño descomunal no es casualidad: es parte del sello del local, que apuesta a la cocina generosa y al espíritu de mesa larga que caracteriza a los bodegones argentinos.

Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) En  Iguazú, hay un plato que despierta curiosidad, provoca fotos antes de comer y se gana elogios sin discusión: la milanesa bodegón de Quitapenas. Tradicional, abundante y hecha como en casa, se convirtió en uno de los clásicos más buscados tanto por vecinos como por turistas que llegan a la ciudad.

Una sola porción alcanza para compartir entre seis personas. Sí, seis. Ese tamaño descomunal no es casualidad: es parte del sello del local, que apuesta a la cocina generosa y al espíritu de mesa larga que caracteriza a los bodegones argentinos.

El secreto está detrás de la cocina y tiene nombre: Estela Maciel . Ella es la encargada de preparar cada milanesa con método tradicional, sin atajos ni modas pasajeras. Carne de primera, rebozado hecho en el momento, fritura pareja y una presentación fiel al manual del bodegón: dorada, tentadora y servida para compartir.

Quienes ya la probaron coinciden en algo: es difícil no recomendarla. Para muchos locales, es la excusa perfecta para reunir a la familia o al grupo de amigos. Para los visitantes, se convierte en una sorpresa inolvidable que mezcla sabor casero y experiencia turística.

En una ciudad que recibe culturas y paladares de todo el mundo, Quitapenas encontró en esta milanesa un símbolo auténtico de cocina argentina: generosa, sabrosa y pensada para disfrutar sin apuro.

Porque en Iguazú, además de Cataratas, también hay platos que hacen ruido. Y este es uno de ellos, en Av Misiones N° 125