Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) En cada fin de semana largo o temporada alta, el turismo vuelve a mostrar su cara más visible: porcentajes de ocupación elevados, miles de visitantes y un movimiento económico que sostiene la actividad en la región. Y un comentario que me hace ruido, «otra vez copiando a Came». Y son los unicos datos… en fin. Ahi vamos denuevo.
Sin embargo, detrás de esos números que se difunden públicamente, crece una discusión que se da en privado, puertas adentro del sector, pero que difícilmente se expone de manera abierta: la confiabilidad de las estadísticas.
Empresarios y actores vinculados al turismo reconocen, en conversaciones informales, que los datos de ocupación no siempre reflejan lo que efectivamente ocurre en el destino. Las diferencias existen, pero no se expresan públicamente. Nadie se hace cargo.
El resultado es un escenario donde los números circulan, se replican y se instalan, pero sin un consenso real sobre su precisión, y en todos los niveles, no solo en Misiones.
Uno de los principales problemas radica en la falta de un sistema de monitoreo integral y en tiempo real. Actualmente, la construcción de los datos depende de relevamientos parciales, con distintos niveles de participación según el segmento del sector.
En la hotelería de mayor categoría, la información se concentra en entidades específicas y no siempre se difunde con rapidez ni de manera accesible. En paralelo, los alojamientos más pequeños presentan un bajo nivel de reporte.
En este punto aparece una variable que pocos mencionan en público: la relación directa entre la cantidad de turistas informados y la carga impositiva. Transparentar los niveles reales de ocupación implicaría también exponer con mayor claridad el volumen de pasajeros, lo que impacta en la tasa turística.
Así, el dato deja de ser solo estadístico para convertirse en un tema económico sensible.
A esto se suma otro factor que profundiza la incertidumbre: los tiempos. Las estadísticas suelen conocerse con semanas o meses de demora, cuando el movimiento ya pasó y la información pierde valor para la toma de decisiones.
En ese contexto, la ausencia o demora en la publicación de cifras oficiales en momentos clave no pasa desapercibida y alimenta aún más las dudas dentro del propio sector.
El turismo sigue funcionando, los visitantes llegan y la actividad se sostiene. Pero en paralelo, se consolida una contradicción difícil de ignorar: un sector que se mide constantemente, pero que no logra construir datos en los que todos confíen.
La discusión existe. Se da en privado.
Pero mientras no se exponga y no se ordene, los números seguirán siendo parte del relato más que una herramienta precisa para entender la realidad.
*Kelly Ferreyra, Periodista diplomada en turismo. Directora de LaVozDeCataratas

