De lo manual a lo digital: 30 años del Registro del Automotor con Viviana Álvarez

Desde los trámites manuales hasta la era digital, la encargada del Registro del Automotor de Iguazú repasa más de tres décadas de trabajo, desafíos y una historia marcada por la vocación y una historia donde el trabajo también fue parte de su vida familiar. “Volvería a elegir este camino, porque amo mi trabajo”, afirmó en diálogo con LaVozDeCataratas.

Iguazú (LaVozDeCataratas) El Registro del Automotor de Iguazú abrió sus puertas el 7 de julio de 1993, en un local sobre avenida Victoria Aguirre. Con el paso del tiempo, se trasladó a la calle Gustavo Eppens y, el 22 de abril de 1996, asumió como encargada Viviana Álvarez, quien hoy celebra más de tres décadas de trayectoria al frente de la institución.

En aquellos primeros años, el trabajo era completamente distinto. La confección de cédulas, títulos y documentación se realizaba de manera manual, en un sistema que hoy resulta impensado. “Todo se hacía a mano, desde la planilla de cierre mensual hasta la caja diaria”, recordó. En ese proceso, destacó el rol de Dino Buiatti, encargado suplente, cuya caligrafía era clave para la elaboración de los documentos.

 

Juntos llevaron adelante el funcionamiento del registro, con competencia en motovehículos, automotores y créditos prendarios, en una jurisdicción que abarca los departamentos de Iguazú y General Manuel Belgrano, convirtiéndose en uno de los registros con mayor cantidad de legajos en la provincia.

Con el paso de los años, la realidad registral cambió profundamente. La digitalización y nuevas modalidades de inscripción transformaron el sistema. “Hoy sería imposible trabajar sin tecnología, por el volumen de trámites y las nuevas dinámicas”, explicó, señalando también cambios en los procesos, como la posibilidad de inscribir vehículos en distintas jurisdicciones.

En un contexto económico complejo, advirtió que muchos registros enfrentan dificultades para sostener su funcionamiento, ya que se trata de un sistema público con administración privada, lo que genera desafíos para quienes están al frente.

Sin embargo, más allá de las transformaciones y dificultades, su compromiso sigue intacto. “Volvería a elegir este camino, porque amo mi trabajo”, afirmó a LaVozDeCataratas. Y es que el Registro no solo fue su lugar de desarrollo profesional, sino también personal: allí conoció a su esposo, Dino, con quien formó una familia junto a sus hijos Nazareno y Nazhira.

Con emoción, también dedicó palabras de agradecimiento a su entorno: “A Dios, a mi papá por su apoyo incondicional, a mi mamá que me cuida desde el cielo, a mi familia y a todos los colaboradores que fueron parte de este camino”.

Hoy, al cumplir 30 años como encargada, Viviana Álvarez celebra una meta alcanzada, marcada por el esfuerzo, la dedicación y una profunda vocación de servicio a la comunidad.