Iguazú (LaVozDeCataratas) En el marco del Día del Trabajador, historias como la de Baldomero Almeida, conocido por todos como “Charopinho”, reflejan el verdadero significado del esfuerzo y la constancia. Con 38 años de vida laboral dentro de la Municipalidad de Iguazú, su trayectoria está marcada por la responsabilidad, el compromiso y una humildad que lo definen.
Desde muy joven, su camino estuvo ligado al trabajo. Incluso, tuvo un paso como marino, experiencia que fortaleció su disciplina y su espíritu trabajador. Ya en Iguazú, comenzó en Villa 14, desempeñándose en el área de confeccion de empedrados en barrios como Villa Alta, una tarea dura que marcó sus primeros años.
Con el tiempo, su labor se extendió a múltiples funciones: mantenimiento de plazas, jardinería, limpieza y sereno, cuidando espacios públicos durante la noche. A lo largo de distintas gestiones, trabajó junto a intendentes como Carlos Velázquez, Llera, Sánchez y Filippa. y hay algo en lo que todos coinciden: no hay jefe que no destaque sus virtudes, su responsabilidad y su predisposición para trabajar.
“Siempre trabajé en lo que hacía falta”, resume Baldomero, reflejando una vocación de servicio que lo acompañó durante toda su vida. Sus jornadas comenzaban temprano, muchas veces desde las 6 de la mañana, cumpliendo cada tarea con dedicación.
Hoy, con 68 años, continúa activo, porque como él mismo demuestra, la cultura del trabajo la lleva en el ADN. Actualmente realiza tareas en el cementerio, donde corta el pasto con máquina o con azada, porque lo importante, dice, es mantenerse en movimiento y seguir siendo útil.
Padre de dos hijos, ya todos casados y con sus propias familias, vive junto a su esposa y sigue apostando al trabajo como forma de vida.
“Pasé por muchos lugares, plazas, barrios… siempre trabajando”, cuenta. Y en cada uno de esos espacios dejó su huella.
En este Día del Trabajador, su historia emociona y representa a tantos vecinos que, con esfuerzo silencioso, construyen día a día una ciudad mejor.

