Reciclar aceite usado: una acción simple que ya evitó la contaminación de millones de litros de agua en Iguazú

La iniciativa nació con el objetivo de combatir uno de los problemas ambientales más comunes: el descarte incorrecto del aceite de cocina en desagües, zanjas o directamente sobre el suelo, una práctica que genera un fuerte impacto sobre los ecosistemas. El proyecto ya ha evitado la afectación de aproximadamente 28,8 millones de litros de agua, una cifra que refleja el impacto positivo de una acción simple y sostenida en el tiempo.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Lo que para muchas personas termina siendo un simple desecho de cocina, para un grupo de vecinos comprometidos con el ambiente se transformó en una herramienta de conservación y economía circular. Carla Maldonado, una emprendedora local impulsa desde hace cuatro años un proyecto de recuperación de aceite comestible usado para convertirlo en jabón natural destinado a la limpieza del hogar y distintas superficies.

La iniciativa nació con el objetivo de combatir uno de los problemas ambientales más comunes: el descarte incorrecto del aceite de cocina en desagües, zanjas o directamente sobre el suelo, una práctica que genera un fuerte impacto sobre los ecosistemas.

La emprendedora explicó que el aceite comestible en desuso que utiliza proviene principalmente de vecinos comprometidos con el cuidado ambiental y de los ecopuntos que se organizan en la ciudad.
El aceite recolectado es almacenado hasta el momento de su procesamiento mediante un procedimiento conocido como saponificación, que permite transformarlo en jabón. El producto final es utilizado para tareas de limpieza doméstica y también contribuye a reducir gastos familiares en productos de higiene, además de generar ingresos a través de la venta de excedentes.

Respecto al proceso de elaboración, detalló que es sencillo y requiere pocos ingredientes. “Primero se obtiene la lejía mediante la unión de soda cáustica y agua. Luego se agrega el aceite, se mezcla hasta alcanzar el punto indicado y finalmente se coloca en moldes. Tras el tiempo necesario de secado, el jabón puede cortarse y utilizarse”, explicó.

 Cada preparación demanda aproximadamente dos horas de trabajo y permite obtener cerca de un metro de jabón. También señaló que, según su conocimiento, el aceite usado puede aprovecharse para la producción de combustible.

Una vez finalizado el proceso de secado, los jabones son empaquetados, etiquetados y comercializados tanto a clientes particulares como en las despensas agroecológicas ubicadas sobre las avenidas Papa Francisco y Néstor Kirchner.

Aunque algunas personas adquieren el producto para uso corporal, la emprendedora aclaró que recomienda otros tipos de jabones para el baño, ya que cuentan con procesos específicos para el cuidado de la piel. En cambio, destacó que este jabón elaborado a partir de aceite reciclado es ideal para la limpieza de todo tipo de superficies debido a su excelente calidad y poder de limpieza.

Según explican los responsables del proyecto, un solo litro de aceite puede contaminar entre 10 y 40.000 litros de agua, afectando la fauna y flora acuática. Además, cuando es arrojado sobre la tierra, forma una película que dificulta la actividad de microorganismos fundamentales para mantener la fertilidad del suelo.

Gracias a la colaboración de vecinos, hoteles y rotiserías, actualmente se recuperan alrededor de 20 litros de aceite por mes. En cuatro años de trabajo, esto representa cerca de 960 litros de aceite reutilizados, evitando que se conviertan en un contaminante ambiental.

Tomando como referencia una contaminación potencial de 30.000 litros de agua por cada litro de aceite, el proyecto habría evitado la afectación de aproximadamente 28,8 millones de litros de agua, una cifra que refleja el impacto positivo de una acción simple y sostenida en el tiempo.

“Quizás no todas las familias tienen tiempo o conocimientos para fabricar jabón, pero sí pueden guardar el aceite usado y entregarlo a alguien que lo reutilice”, señalaron desde el proyecto.

La experiencia demuestra que pequeñas acciones cotidianas pueden generar grandes beneficios para el ambiente. En una provincia como Misiones, reconocida por concentrar una gran parte de la biodiversidad argentina, iniciativas de este tipo buscan concientizar sobre la importancia de proteger el agua, el suelo y los recursos naturales para las futuras generaciones.