Iguazú (LaVozDeCataratas) Jóvenes que atravesaron años de consumo problemático hoy recorren barrios, visitan domicilios y ofrecen ayuda a quienes todavía buscan una salida de las adicciones.
La propuesta, encabezada por Oscar Portillo, nació a partir de la difusión del trabajo que vienen realizando con personas en situación de consumo. A medida que las historias comenzaron a hacerse públicas, también aparecieron quienes querían sumarse desde su propia experiencia.
«Empezaron a acercarse chicos que querían colaborar con nosotros, contar su testimonio de vida y salir a hablar con otros jóvenes», relató Portillo a LaVozDeCataratas. Actualmente, el programa acompaña a unas ocho personas en tratamiento ambulatorio y a otras seis que realizan procesos de recuperación en distintos centros de rehabilitación dentro y fuera de la provincia. Según explicó Portillo, siete de los ocho jóvenes que participan del tratamiento ambulatorio se mantienen sin consumir desde que comenzaron el acompañamiento.
Pero el aspecto más innovador del trabajo es el rol que asumieron quienes ya lograron avanzar en su recuperación. Uno de ellos es Junior, un joven que dejó atrás años de adicción y que ahora acompaña a Portillo en las entrevistas con personas que buscan ayuda. Su tarea consiste en compartir su propia historia y demostrar que es posible salir adelante.
Durante una de esas visitas, Junior se dirigió a un joven que atravesaba la misma situación que él vivió durante años. «Yo también pensaba que nunca iba a poder dejar. Perdí amigos, familia, perdí todo. Pero un día tomé la decisión de cambiar mi vida. Hoy puedo abrazar a mi mamá, a mi hermana, tengo la confianza de mi familia y un proyecto de vida«, expresó.
Hoy recuperado, utiliza su propia historia para tender una mano a quienes buscan salir de las adicciones. En su relato, habló del dolor que vivió su familia durante años y del momento en que decidió cambiar su vida. «Mi mamá sufría en la intimidad. Yo le veía a ella orando, arrodillada, y yo consumiendo en mi pieza», contó. También recordó que llegó a perder la confianza de sus seres queridos: «Mi mamá me corrió de mi casa, me hizo una restricción. No vayas a esperar que tu mamá llegue a ese punto». Sin embargo, aseguró que la recuperación le permitió reconstruir los vínculos familiares y proyectar un futuro diferente. «Hoy puedo abrazarle a mi hermana, a mi mamá, a mi padrastro y estar bien», expresó. Conmovido, agregó: «Perdés todo, perdés amigos, perdés familia, perdés todo», pero remarcó que es posible salir adelante. «Tomé la decisión de cambiar mi vida. Hoy hay un emprendimiento en mi casa, mi familia volvió a confiar en mí y puedo decir que sí se puede salir». Su testimonio se transformó en un mensaje de esperanza para quienes recién comienzan el camino de la recuperación.
El acompañamiento y los relatos suelen generar momentos cargados de emoción. Portillo recordó que durante una de las entrevistas ambos terminaron quebrándose al recordar el camino recorrido y las dificultades superadas. «Es imposible no emocionarse cuando escuchás una historia así. Ver a un chico que salió adelante y ahora quiere ayudar a otros es algo que te toca el corazón«, sostuvo.
Otro de los casos es el de Izan, quien encontró en la barbería una oportunidad para reconstruir su vida. Gracias al acompañamiento recibido, hoy cuenta con sus propias herramientas de trabajo y participa en actividades solidarias cortando el cabello a niños y jóvenes de distintos barrios y merenderos. «Le regalamos todo el kit de barbería. Hoy se rebusca con eso y también ayuda a otros chicos que están en recuperación», contó Portillo.
El acompañamiento no se limita a las terapias. Incluye traslados diarios a los centros de contención, asistencia para tramitar documentación, actividades recreativas, almuerzos compartidos y el seguimiento permanente de cada caso.
Para quienes desean iniciar el proceso de recuperación, el programa ofrece acompañamiento inmediato. Los interesados pueden acceder a un tratamiento ambulatorio mediante traslados diarios a centros especializados o, en los casos que lo requieran, gestionar una internación en instituciones con las que trabajan en conjunto, como la Fundación Reto de Eldorado.
«Si la persona quiere empezar, podemos buscarla en su domicilio, llevarla al centro de contención y comenzar el tratamiento. Lo importante es que dé el primer paso«, explicó Portillo.
Mientras tanto, las historias de Junior, Izan y otros jóvenes recuperados se convierten en una herramienta poderosa para llegar a quienes todavía están atrapados en el consumo. Porque muchas veces, la palabra que más ayuda es la de alguien que ya recorrió ese mismo camino y logró volver a empezar.
