Carla Robotti: «No podría vivir sin pintar, el arte forma parte de cada día de mi vida»

La artista iguazuense encuentra en el realismo mágico la forma de contar historias, mitos y emociones. Entre pinceles, leyendas y personajes que parecen surgir de los sueños, construye una obra cargada de sensibilidad, fantasía y simbolismo. "La práctica es fundamental. Cada obra te enseña algo nuevo. Uno nunca llega a la perfección".

Iguazú (LaVozDeCataratas)  Continuando con la serie de entrevistas a artistas plásticos que exponen y enriquecen la escena cultural de la ciudad, LaVozDeCataratas dialogó con Carla Robotti, una creadora que encontró en la pintura un refugio permanente y una manera única de expresar su mundo interior.

Su vínculo con el arte comenzó cuando era apenas una niña. En aquellos años, recuerda con cariño a quien fue una de las pioneras en la enseñanza artística de Iguazú.

«Mis primeros pasos los di con Lilian Ravasi. En aquella época no había demasiadas opciones para aprender arte en la ciudad y ella fue una verdadera referente para muchos chicos de mi generación», relata.

La vida, sin embargo, la llevó por otros caminos. Los estudios, el trabajo y las responsabilidades familiares ocuparon gran parte de su tiempo. Junto a su familia continúa vinculada a la actividad turística, una tradición que forma parte de su historia. Pero nunca abandonó aquello que la apasiona.

«Cada día trato de encontrar un momento para pintar. No podría estar sin hacerlo. El arte siempre estuvo presente en mi vida y cada vez ocupa un lugar más importante», cuenta.

Años más tarde retomó con mayor intensidad su formación artística junto a la reconocida artista local Marisol Gorguéz, a quien recuerda con profundo afecto.

«Además de una gran profesora es una amiga. Con ella volví a reencontrarme con la pintura y descubrí definitivamente que ese era mi camino«, señala.

Desde 2020 continúa perfeccionándose de manera ininterrumpida con el maestro Ricardo Celma, uno de los referentes más destacados del arte argentino contemporáneo.

«Nunca se deja de aprender. Siempre hay algo nuevo por descubrir, una técnica para mejorar o una mirada diferente para incorporar. El arte es un aprendizaje constante», afirma.

Cuando habla de sus obras, Carla lo hace con la misma delicadeza que transmiten sus pinturas. Sus creaciones se inscriben dentro del realismo mágico, un universo donde la realidad convive con lo fantástico y donde cada personaje parece guardar un secreto.

«Siempre parto de un cuento, una leyenda, un mito o una historia que me inspira. A partir de ahí voy construyendo la imagen y buscando los elementos que me permitan contar aquello que quiero transmitir», explica.

Niños soñadores, mujeres envueltas en misterio, pequeños animales que susurran historias y seres fantásticos que parecen emerger de otro tiempo forman parte de un lenguaje visual que se ha convertido en su sello personal.

«Me fascinan los mitos, las leyendas y todo lo que tenga algo de magia. Por eso muchas veces mis personajes son muy reales, pero alrededor ocurre algo imposible o fantástico. Es mi manera de invitar a quien observa a entrar en otro mundo», describe.

Aunque admira profundamente las obras inspiradas en la selva misionera, las Cataratas o la fauna regional, reconoce que su búsqueda artística transita otros senderos.

«Me encanta todo lo nuestro, pero mi imaginación siempre me lleva hacia lo mágico, hacia lo que parece sacado de un cuento. Ese es el camino que elegí y donde siento que puedo expresarme mejor.«

Carla sostiene que cada cuadro representa una oportunidad para seguir creciendo.«La práctica es fundamental. Cada obra te enseña algo nuevo. Uno nunca llega a la perfección, pero siempre intenta acercarse un poco más.»

Al hablar de sus pinturas, Carla transmite la misma esencia que habita en cada una de sus obras: una mezcla de dulzura, calidez y encanto que parece surgir de las páginas de un cuento. Su voz serena y su sensibilidad artística reflejan el universo que crea sobre el lienzo, donde los personajes cobran vida entre símbolos, leyendas y pequeños detalles cargados de significado.

Su propuesta, enmarcada en el realismo mágico, no pretende alejarse de la realidad, sino envolverla en una atmósfera de fantasía y emoción, donde lo posible y lo imaginario conviven con naturalidad. Cada obra invita a detenerse, observar y descubrir nuevas historias escondidas entre miradas, gestos y elementos que parecen susurrar secretos al espectador.

Así, entre pinceles, colores y relatos nacidos de la imaginación, Carla Robotti continúa construyendo una obra profundamente personal. Un universo donde la ternura, la magia y la sensibilidad encuentran su lugar, convirtiendo cada cuadro en una ventana abierta a mundos soñados que conservan intacta la capacidad de asombro.