Iguazú (LaVozDeCataratas) En el Día Internacional del Ajedrez, María Elena Fernández, referente del Club Social de Ajedrez de Iguazú, destacó el crecimiento que ha tenido esta disciplina en la ciudad y el impacto que genera en la formación de niños y jóvenes.
Fernández recordó que el ajedrez educativo en Iguazú comenzó a consolidarse en 2010, luego del Congreso de Ajedrez Educativo realizado en el Hotel Amerian. A partir de ese encuentro se organizaron las primeras clases en el taller de ajedrez de la Escuela N.º 412 «Dr. Ezequiel Bustillo», bajo la coordinación del profesor Daniel López.
Los primeros años estuvieron marcados por importantes logros deportivos. La escuela obtuvo un bicampeonato provincial invicto, con Gabriel Carísimo Alves como primer tablero, además de recibir el Premio Primera Edición al Deporte Ajedrez en Misiones.
Con el paso del tiempo, Iguazú fue sede de varias fechas del Grand Prix Provincial de Ajedrez y también de una edición del Torneo del Mercosur, desarrollada en el BOP N.º 106 «Doña María Taratuty». Todos estos eventos fueron posibles gracias al acompañamiento de la comunidad y de la Municipalidad, que colaboraron para impulsar la actividad.
Actualmente, la Escuela Social de Ajedrez cuenta con más de 30 niños y jóvenes de distintas edades, quienes participan gratuitamente de las clases que se desarrollan en las instalaciones del Club de Tenis.
«Queremos agradecer al Club de Tenis por brindarnos sus instalaciones sin costo desde hace más de cinco años. Gracias a ese apoyo podemos seguir ofreciendo este espacio para los chicos», expresó Fernández.
La referente explicó que el ajedrez va mucho más allá de la competencia, ya que favorece el desarrollo intelectual y personal de quienes lo practican.
«Con el paso del tiempo los niños mejoran sus habilidades cognitivas y sociales. También vemos cambios muy importantes en la concentración, la paciencia, el respeto por el otro y la manera en que se relacionan con sus compañeros», señaló.
Uno de los aspectos que más se trabaja durante las clases es aprender a enfrentar la derrota. «Es muy probable que la primera vez que los niños pierden se pongan tristes y hasta lloren. Nosotros tratamos de enseñarles que de los errores se aprende y que tanto la derrota como la victoria forman parte del proceso de aprendizaje», afirmó.
Fernández también habló sobre los desafíos que enfrenta el ajedrez local y cuál es el principal sueño del grupo.
«Lo que nos hace falta para dar el siguiente paso en el crecimiento del ajedrez en Iguazú es contar con un espacio físico propio. Un lugar donde los chicos puedan jugar en los horarios que tengan disponibles y donde también puedan acercarse los turistas que visitan la ciudad y quieren compartir una partida«, explicó.
En ese sentido, destacó que Iguazú recibe permanentemente consultas de ajedrecistas de diferentes edades que llegan como turistas y buscan conocer el ambiente ajedrecístico local, por lo que disponer de una sede fortalecería tanto la actividad deportiva como el intercambio cultural.
Fernández también destacó el compromiso de quienes acompañan el proyecto desde sus comienzos.
«La familia Carísimo Alves está con nosotros desde el primer día. Ellos diseñaron la bandera y las camisetas del club y siempre colaboran en cada actividad. Ese compromiso ha sido fundamental para sostener este proyecto«, expresó.
Finalmente, remarcó que los jóvenes ajedrecistas de Iguazú continúan participando regularmente en las distintas fechas del Grand Prix Provincial, representando a la ciudad y demostrando que el ajedrez sigue creciendo gracias al esfuerzo colectivo de docentes, familias y voluntarios.
Más que un deporte, el ajedrez se ha convertido en una herramienta de formación, integración y aprendizaje que sigue sumando generaciones de niños y jóvenes en Iguazú, con el desafío de contar algún día con una sede propia para continuar escribiendo su historia.

