Iguazú (LaVozDeCataratas) Antes de las camisetas, los campeonatos y los goles hubo una niña jugando entre varones. Tamara Belén Fariña creció rodeada de seis hermanos y el fútbol apareció casi naturalmente en su infancia. Había una pelota, ellos jugaban y ella quería estar ahí.
“Me crié en medio de hombres, tengo seis hermanos, así que no me quedó otra que participar con ellos y jugar. Así empezó todo, desde chica ya jugaba”, recordó Tamara en diálogo con LaVozDeCataratas.
En aquellos primeros partidos nunca imaginó que algún día integraría un equipo ni que llegaría a convertirse en una de las protagonistas del fútbol femenino de Iguazú. Con el tiempo apareció la oportunidad de participar de un campeonato y aquella diversión de la infancia comenzó a transformarse en competencia.
Desde el principio tuvo claro dónde quería estar dentro de la cancha: adelante, cerca del arco y buscando el gol.
Hoy defiende la camiseta de Casino y es goleadora de la Liga Femenina de Iguazú. No lleva una cuenta exacta de todas las veces que convirtió. “No sé cuántos goles específicamente he anotado, pero sí fueron varios”, contó.
“Me decían que el fútbol era para hombres”
El camino no estuvo libre de prejuicios. Como tantas mujeres que comenzaron a jugar cuando el fútbol femenino todavía buscaba conquistar espacios, Tamara también escuchó comentarios que intentaban convencerla de que aquella cancha no le pertenecía.
“Varios me decían que el fútbol era para hombres, pero nunca agaché la cabeza y seguí jugando”, afirmó.
Esa frase resume buena parte de su historia. Continuar pese a las opiniones ajenas, ponerse los botines y volver a entrar a la cancha.Con los años, el fútbol se convirtió en algo que va mucho más allá de una competencia. Para Tamara es un refugio.
“De mi parte, el fútbol es lo más lindo que hay, porque hay días en los que una se siente mal o desanimada y en la cancha se olvida de todo”, expresó.
Los goles también se hacen fuera de la cancha
Detrás de cada partido existe además una historia que muchas veces no aparece en una tabla de posiciones. Tamara es mamá y para poder continuar haciendo lo que ama cuenta con el acompañamiento de su familia.
Por eso, cuando le preguntan a quién dedicaría cada uno de sus goles, no duda.
“A mis padres, porque siempre están cuidando de mi hija. Gracias a mis viejos, de corazón”.
Mientras ella corre detrás de una pelota, hay dos personas que hacen posible que pueda estar allí. Un acompañamiento silencioso que también forma parte de cada partido, cada campeonato y cada gol.
En el Día de la Futbolista, su mensaje está especialmente dirigido a las chicas que sienten la misma pasión que ella sintió desde pequeña pero que alguna vez pueden encontrarse frente a una crítica o un comentario que intente detenerlas.
“Si les gusta, no lo dejen por un mal comentario o por una persona. No bajen la cabeza y sigan adelante siempre”, aconsejó.
Tamara alguna vez fue aquella nena que se metía a jugar entre sus seis hermanos porque quería estar detrás de la pelota. Hoy es mamá, futbolista y goleadora.
Y cada vez que entra a una cancha vuelve, de alguna manera, a aquel lugar donde comenzó todo: un espacio donde puede olvidarse por un rato de los problemas, hacer lo que ama y demostrar que aquella pelota también siempre fue para ella.

