Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra)Los pasillos, las oficinas, los escritorios y hasta la manera de investigar cambiaron. También cambió Iguazú. Pasaron 20 años desde aquel 25 de agosto de 2006 en que comenzó la historia del Juzgado de Instrucción Penal N.º 3 y LaVozDeCataratas volvió a recorrer sus instalaciones, esta vez junto a su actual juez, Dr. Martín Brites, para mirar hacia atrás y también hacia lo que viene.

Hablar de estas dos décadas es inevitablemente hablar de personas. De los primeros funcionarios y empleados que llegaron cuando todo comenzaba, de quienes fueron pasando por sus oficinas y de aquellos que continúan formando parte de una estructura que tuvo que crecer casi al mismo ritmo vertiginoso que la ciudad.

Un día antes de aquel comienzo, el 24 de agosto de 2006, en el Salón de Acuerdos del Superior Tribunal de Justicia, prestaba juramento como juez de Instrucción José Pablo Rivero, quien había accedido al cargo mediante concurso.
Junto a él juraron Alejandro Néstor Monzón como fiscal de Instrucción y Secundino Rafael López como defensor oficial. Al día siguiente, Rivero quedó al frente del flamante Juzgado de Instrucción Penal N.º 3 de uerto Iguazú.
Hoy, dos décadas después, recordar aquellos primeros días tiene un significado especial.
“La verdad que es una fecha muy emotiva. Estos 20 años fueron, sin lugar a dudas, un período de muchos desafíos a nivel institucional para todo el Poder Judicial”, expresó Brites durante la recorrida.
Los departamentos Iguazú y General Manuel Belgrano conformaron desde el inicio una jurisdicción compleja y con una demanda creciente. Para Brites, el desafío siempre fue acompañar esa transformación y lograr que el servicio de Justicia pudiera responder.
“Hoy por hoy el Juzgado representa acceso a la Justicia, cercanía y rapidez en el abordaje y la investigación de los hechos que ocurren en la jurisdicción”, sostuvo.
Un Juzgado que creció junto con Iguazú: Las diferencias entre aquel Juzgado de 2006 y el actual se hacen visibles al recorrer sus dependencias. En los primeros años había dos secretarios y cinco empleados judiciales. Hoy existen cinco equipos de trabajo, cinco secretarios y un total de 20 empleados.
“La evolución fue siempre a un ritmo muy acelerado y vertiginoso, como es la vida misma del norte misionero y en especial en Iguazú”, recordó Brites.

El juez explicó que los primeros magistrados y funcionarios tuvieron poco tiempo para acomodarse a la nueva estructura. La realidad de la jurisdicción rápidamente se impuso.
“El caudal de causas y la complejidad de las mismas nos mantuvo siempre a todos en vilo, con un nivel de atención y adrenalina que nunca disminuyó; al contrario, fue siempre en aumento”.
Con los años también fue necesario incorporar áreas que en 2006 ni siquiera existían dentro de la estructura local. Una de ellas es el Cuerpo Médico Forense, actualmente integrado por tres médicos, tres psicólogos, una bioquímica y tres auxiliares.
Allí se realizan exámenes médicos, pericias psicológicas, intervenciones en Cámara Gesell y otras tareas que hoy resultan fundamentales para las investigaciones. El crecimiento de la estructura cuenta, de alguna manera, otra historia paralela: la del crecimiento de Puerto Iguazú y de toda la zona norte de Misiones.
También cambiaron los delitos: Veinte años son suficientes para observar cuánto puede transformarse una ciudad y también aquello que ocurre dentro de ella.
Brites recuerda que en los primeros tiempos eran frecuentes las usurpaciones masivas, los homicidios violentos y los delitos contra la propiedad.

Luego llegaron modificaciones legislativas y una mayor visibilización de la violencia de género, que obligaron a incorporar nuevas herramientas y una perspectiva específica para investigar esos hechos. Actualmente, la violencia de género continúa siendo una de las principales preocupaciones, junto con los delitos contra la integridad sexual.
Pero quizás uno de los cambios más profundos llegó de la mano de algo que hoy forma parte de la vida cotidiana: el teléfono celular.
Las redes sociales, las comunicaciones digitales, las operaciones financieras virtuales y las nuevas tecnologías modificaron por completo la forma de investigar.

“Cambió la matriz de las técnicas de investigación porque cambiaron los medios de comisión de los hechos, cambió la escena del hecho y cambió completamente la evidencia”, explicó Brites.
Hoy una conversación, una transferencia, una ubicación registrada por un dispositivo o la actividad en una red social pueden convertirse en piezas fundamentales de una causa. “Ya no se investiga igual que hace 20 años”, resumió.
Y el cambio no solamente está en los delitos. También llegó puertas adentro del propio Juzgado. Los expedientes son prácticamente digitales, las firmas son digitales y muchas audiencias se realizan mediante videollamadas.
Aquellas pilas de papeles que durante décadas fueron casi una postal inevitable de cualquier dependencia judicial comenzaron a ceder espacio a las pantallas.

Una ciudad de frontera que no dejó de crecer: El crecimiento poblacional y turístico de Iguazú también se reflejó en las estadísticas judiciales.
Según Brites, el incremento de causas fue más que considerable y acompañó el crecimiento de la población y de actividades como el turismo, la producción forestal y la agricultura.
A la cantidad se sumó la complejidad. Muchas operaciones comerciales y financieras ahora ocurren en entornos virtuales y, aun cuando se investiga un delito tradicional, buena parte de las pruebas puede encontrarse en dispositivos o plataformas digitales.
La condición fronteriza también forma parte de la cotidianeidad. Turistas y ciudadanos de Brasil o Paraguay pueden aparecer en los expedientes como víctimas o imputados, aunque Brites remarcó que los delitos no difieren sustancialmente de los registrados en otros puntos de Misiones.

Para afrontar esa realidad, el Juzgado mantiene un trabajo permanente con las Unidades Regionales V y XII de la Policía de Misiones, Gendarmería Nacional, Policía Federal Argentina, Prefectura Naval Argentina y Policía de Seguridad Aeroportuaria.
“La relación es siempre muy buena. Cada uno es consciente del rol que ocupa en el servicio de administración de Justicia y trata de hacer lo mejor posible su trabajo”, destacó.
Mirar los próximos 20 años: Recorrer el Juzgado por su aniversario también obliga a mirar hacia adelante. Después de dos décadas de crecimiento, Brites considera que llegó el momento de discutir una nueva estructura judicial para la zona norte.
“Creo que en el estado actual de la situación esta jurisdicción ya se encuentra en condiciones de ser una nueva Circunscripción Judicial”, afirmó.
Actualmente, Iguazú depende de la Tercera Circunscripción Judicial con asiento en Eldorado. La propuesta sería avanzar hacia una estructura independiente, siguiendo un modelo similar al de la Quinta Circunscripción Judicial de San Vicente.
Brites también sostuvo que la jurisdicción necesita otro Juzgado de Instrucción, una necesidad que, según recordó, ya fue advertida por la presidenta del Superior Tribunal de Justicia de Misiones, Rosanna Pía Venchiarutti Sartori.
Pero existe otro desafío que puede cambiar nuevamente la forma de trabajar: El Ministerio Público Fiscal y el Superior Tribunal de Justicia avanzan en un proyecto para reformar el proceso penal de Misiones. Si finalmente se aprueba, la provincia deberá comenzar a transitar hacia el sistema acusatorio, mediante el cual la investigación quedaría bajo responsabilidad del Ministerio Público Fiscal.
Para Brites significaría mucho más que modificar quién investiga una causa.
“No se trata simplemente de un cambio de roles tanto del juez de Instrucción como del agente fiscal, sino de un cambio mucho más profundo en todo sentido”, explicó.

Los nombres detrás de los expedientes
Al final de la recorrida, entre números, estadísticas, expedientes y transformaciones tecnológicas, Brites eligió volver a las personas.
A quienes estuvieron aquel primer día y a quienes llegaron después. A funcionarios, profesionales y empleados que durante dos décadas fueron construyendo el funcionamiento cotidiano del Juzgado.
“Solo resta hacer un agradecimiento o reconocimiento general a todas las personas que integran y han integrado los equipos de trabajo durante estos años”, expresó.
Para el magistrado, ampliar la estructura permitió mejorar la capacidad y la calidad de las respuestas, pero nada de eso hubiera sido posible sin el esfuerzo cotidiano de quienes debieron afrontar una carga de trabajo cada vez mayor y más compleja.
Veinte años después, quedan pocos rastros de aquel Juzgado de 2006 en la forma de trabajar. Cambiaron los expedientes, cambiaron las herramientas, cambiaron los delitos y se multiplicó el equipo.
Pero recorrer hoy sus oficinas permite volver, aunque sea por un momento, a aquel primer día.
Porque detrás de cada expediente hubo siempre una historia y, detrás de estos 20 años de Justicia en Iguazú, también hay personas que hicieron la historia del Juzgado de Instrucción Penal N.º 3.

