Iguazú (LaVozDeCataratas) Para la cultura Mbya Guaraní, el bambú no es simplemente una planta disponible en el monte. Diferentes variedades de cañas han acompañado durante generaciones la construcción de viviendas, la producción de artesanías y distintas prácticas comunitarias.
En el Día Mundial del Bambú, Delfín Benítez, integrante de la Comunidad Mbokai de Iguazú, compartió con LaVozDeCataratas algunos de esos conocimientos y recordó que buena parte de ellos llegaron hasta el presente a través de la transmisión familiar.
Las cañas fueron utilizadas tradicionalmente para paredes y techos de viviendas, pero también ocupan un lugar importante en las artesanías que actualmente elaboran las familias y que constituyen una fuente de ingresos para la comunidad.
Benítez mencionó distintas variedades, entre ellas taquarembó, taquapí y taquaí, cada una elegida según sus características. El taquarembó, por ejemplo, es utilizado en artesanías para revestir cerbatanas, termos, mates y bombillas; el taquapí puede emplearse tanto en artesanías como en techos, mientras que el taquaí, más resistente, es aprovechado principalmente para fabricar bastones.
Conocimientos tradicionales y ceremonias
Algunas cañas también forman parte de prácticas tradicionales de cuidado de la salud. Benítez relató que antiguamente se utilizaban líquidos presentes en determinadas variedades para diferentes afecciones o heridas. Se trata de saberes propios de la medicina tradicional Mbya, transmitidos entre generaciones, y no de tratamientos cuya eficacia médica se establezca en este relato.
El bambú tiene además un lugar dentro de determinadas ceremonias de la comunidad. Según explicó Benítez, las mujeres utilizan ciertas cañas como instrumentos de percusión, acompañando la guitarra y la maraca durante rezos y encuentros ceremoniales.“Es como para decirle a nuestros dioses, que sería el sol, toda la naturaleza, nosotros también estamos presentes”, explicó sobre el significado que la comunidad atribuye a ese sonido.
Otro de los usos que recuerda es el parí, una antigua trampa de pesca construida con bambú y colocada en arroyos poco profundos. Su diseño permitía retener peces de mayor tamaño mientras los pequeños podían continuar su recorrido.
Una planta que también cuenta una historia familiar
En Mbokai, algunas de esas cañas tienen incluso una historia propia. Benítez contó que uno de los sectores de bambú que todavía crece en la comunidad se originó a partir de una planta colocada por su abuela, quien era partera y esposa del chamán.
“Era una plantita nada más lo que plantó y después creció solo”, recordó. Con los años se multiplicó. Y con ella permanecieron también sus usos y los conocimientos asociados.
En la Comunidad Mbokai, el takuaju forma parte de una memoria que sigue transmitiéndose: está en las viviendas, las artesanías, antiguas técnicas de pesca y prácticas ceremoniales. En cada utilización permanece una parte de la relación que el pueblo Mbya Guaraní construyó con su entorno a lo largo de generaciones.
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