Iguazú (LaVozDeCataratas) Antes de tocarlo, Camila Cristaldo ya lo escuchaba. Mientras una canción podía llevarla a cantar, había algo detrás que le llamaba especialmente la atención y que, con el tiempo, terminó definiendo su camino musical.
“El bajo fue lo primero que noté cuando presté atención por primera vez a todo lo que estaba sonando en una canción. Primero me la pasaba cantando y después entendí que lo que me hacía mover el cuerpo era esa vibración que venía de las líneas del bajo”, contó a LaVozDeCataratas.
Desde entonces comenzó a buscar canciones donde esa presencia fuera protagonista. “Para mí es súper sensual, no lo tiene otro instrumento. Desde ese momento creo que lo elegí y ya formaba parte de mí”.
De tocar en casa a integrar definitivamente la banda
La primera vez que Camila tuvo un bajo en sus manos fue hace aproximadamente diez años, aunque durante mucho tiempo lo mantuvo como un pasatiempo. “Supe que era lo mío cuando en cada canción que escuchaba me ponía a tocar mi bajo de aire”, recordó
Durante años sacaba canciones sola en su casa. Más tarde llegó Banda Zoven, donde inicialmente ocupaba el lugar de cantante porque todavía no tenía suficiente experiencia para asumir el bajo frente al público. El paso definitivo llegó con el acompañamiento de su pareja y compañero de banda.
“Fue el primero que me incentivó a animarme a tocar el bajo de forma profesional. Los chicos ya creían en mí cuando yo todavía no me animaba”, explicó.
Desde el año pasado comenzó a tocarlo profesionalmente con Banda Zoven y reconoce que buena parte de su aprendizaje está sucediendo ahora, arriba del escenario. “Cuando empecé a tocar el bajo, la banda quedó completa y era notable también por la respuesta de la gente en cada lugar donde íbamos”.

“Nunca pensé que fuera un instrumento para hombres”
Camila reconoce que escuchó más de una vez la idea de que el bajo es un instrumento para hombres, incluso asociándolo con una supuesta necesidad de fuerza física. Pero nunca lo vivió de esa manera.
“Siempre notaba que algunas personas opinaban que el bajo era para que lo tocaran los hombres, pero nunca formó parte de mi pensamiento. Yo me dejé llevar por lo que sentía”. Y rompe además con esa asociación entre bajo y fuerza.
“No creo que sea un instrumento que necesite ser tocado por alguien fuerte. Mientras más suave tocás, más sutil y sensual es el sonido, y ahí es donde me identifico”.
Tampoco sintió que tuviera que demostrar más por ser mujer para ganarse un lugar entre sus compañeros. “Si hoy estoy tocando sin inhibiciones es gracias a ese apoyo. Nunca sentí que por ser mujer tuviera que esforzarme más para que me tomaran en serio; fue todo lo contrario”.
La vibración que cambió el sonido de Banda Zoven
La llegada del bajo también transformó lo que Camila sentía desde adentro de la banda. “Al principio éramos solamente guitarra, batería y voz. Desde que implementamos el bajo fue como: listo, no hay vuelta atrás”.
“Suena completo. La vibración que se siente cuando el bajo conecta con los otros instrumentos es muy reconfortante. Cuando toco me siento increíble”.
Entre sus influencias aparecen bandas y artistas de universos diferentes: Hole, Veruca Salt, Heart, Pixies, Sade y Led Zeppelin, referencias que fueron despertando su curiosidad por el instrumento. Y si tuviera que elegir hoy una canción para mostrar qué encuentra ella en el bajo, tiene una respuesta: “Smooth Operator”, de Sade. “Ahí se siente eso que decía sobre la sensualidad, el movimiento y la vibración”.
Camila todavía se define como una bajista en pleno aprendizaje. Por eso evita ponerse en el lugar de quien tiene una fórmula sobre qué hace a un buen músico.
“Puedo decir que técnica, oído y ritmo son fundamentales para llevar la base de una canción. Son cualidades que trato de trabajar cada día para poder cumplir con mis compañeros de la banda”.
En el Día del Bajista, su historia también pone en primer plano a un instrumento que quizás no siempre ocupa el frente del escenario, pero cuya ausencia puede cambiarlo todo.
Porque, como descubrió Camila mucho antes de convertirse profesionalmente en bajista, a veces uno todavía no sabe qué instrumento está escuchando, pero el cuerpo ya empezó a sentirlo.

