Cruzar la frontera para hacer rendir el sueldo: la estrategia de una familia de cinco integrantes

Con tres hijos en edad escolar y un ingreso mensual que ronda los $700 mil, Claudia y su familia organizan cada compra para reducir gastos. Una vez al mes cruzan a Foz do Iguaçu en busca de productos que encuentran a menor precio, mientras los servicios y las necesidades cotidianas absorben buena parte del presupuesto.

Iguazú (LaVozDeCataratas)  Para Claudia, hacer las compras del mes requiere organización, comparación y calculadora. En su casa son cinco integrantes: mamá, papá y tres hijos, dos que concurren a la primaria y uno que está terminando la secundaria. Cada gasto cuenta y vivir en una ciudad de frontera les permite buscar alternativas para hacer rendir el ingreso familiar.

Una vez al mes cruzan a Foz do Iguaçu con una lista bastante definida. No compran todo en Brasil, sino aquellos productos en los que encuentran una diferencia de precio que justifica el viaje.

“Hacemos rendir el sueldo comprando papel higiénico, crema dental, jabón en polvo, muslo, chorizo y cerdo. Eso está más barato en Brasil. Arroz también”, contó Claudia a LaVozDeCataratas.

El azúcar es uno de los ejemplos. Según los precios relevados, 10 kilos pueden conseguirse en Brasil por alrededor de $7.000 argentinos, mientras que en Iguazú el mismo volumen parte aproximadamente de $12.500. Son unos $5.500 de diferencia en un solo producto.

La búsqueda de precios llega incluso a los productos frescos. “A veces aprovechamos los días de descuentos de verduras. Hasta eso, a veces, conviene”, explicó.

El sueldo no se destina solamente al supermercado

La economía familiar, sin embargo, no termina frente a las góndolas. Antes de pensar cuánto dinero queda disponible para alimentos hay gastos que llegan todos los meses.

“De luz pagamos alrededor de $130 mil. Gracias a Dios no pago alquiler”, señaló Claudia. A esa factura debe sumarle el servicio de internet, que en una casa con tres chicos escolarizados también forma parte de los gastos habituales.

No tener que afrontar un alquiler representa un alivio importante para la familia, pero aun así el presupuesto queda condicionado por los servicios, la alimentación, el transporte y las necesidades de los hijos.

Y existe otro gasto difícil de prever: la salud.

“Hay que rogar que no se enferme nadie de la familia”, resumió Claudia al explicar lo que significa afrontar un medicamento, una consulta o cualquier gasto inesperado cuando las cuentas del mes ya están ajustadas.

Comprar de los dos lados

La dinámica de esta familia muestra una particularidad de vivir en una ciudad fronteriza: el supermercado puede estar de los dos lados del puente. Algunos productos se compran en Iguazú y otros en Foz, dependiendo de los valores del momento. Papel higiénico, crema dental y jabón en polvo integran actualmente la lista de artículos que buscan en Brasil. A ellos se suman arroz, gaseosas y algunos alimentos como muslo de pollo, chorizo y carne de cerdo.

Pero la conveniencia no es permanente. Los precios, las promociones y el tipo de cambio pueden modificar rápidamente la ecuación. Por eso, antes de cada viaje vuelven a comparar.

Tres hijos y gastos que aparecen todo el año

A las cuentas de la casa se agregan las necesidades de tres hijos en edad escolar. Dos concurren a la primaria y el mayor está terminando la secundaria. Útiles, fotocopias, transporte, ropa, calzado y otros gastos escolares forman parte de un presupuesto donde el ahorro conseguido en alimentos o artículos de limpieza rápidamente encuentra otro destino.

Por eso, cruzar una vez al mes a Foz no responde a una compra impulsiva ni turística. Es parte de la organización económica del hogar. Se arma la lista, se buscan promociones y se lleva de Brasil aquello que presenta una diferencia significativa. El resto se compra en Iguazú.

Hacer cuentas también es parte de vivir en la frontera

La experiencia de Claudia pone números y situaciones cotidianas a una realidad que atraviesa a numerosos hogares: hacer rendir un ingreso no depende solamente de restringir gastos, sino de buscar precios, aprovechar ofertas y decidir dónde comprar cada producto. En Iguazú existe una alternativa adicional. A pocos kilómetros, Foz do Iguaçu ofrece otro mercado para comparar.

Para esta familia, la frontera se cruza una vez al mes con la calculadora en la mano. Porque después del supermercado todavía quedan la luz, internet, la escuela, el transporte y los imprevistos.

Y, como sintetizó Claudia, además de hacer rendir cada peso, hay que esperar que durante el mes no aparezca una enfermedad o un gasto inesperado capaz de desacomodar nuevamente todas las cuentas.