Iguazú (LaVozDeCataratas) Hay lugares que con el paso de los años dejan de ser simplemente el barrio donde uno vive para convertirse en parte de la propia historia. Para Nancy Díaz, Santa Rosa es ese lugar. Hace 20 años llegó al barrio y, pese a que más de una vez le propusieron mudarse, nunca quiso irse.
“Es un barrio hermoso para mí. Muchas veces me dijeron para cambiarme y no me cambiaría por nada”, contó en diálogo con LaVozDeCataratas.
Dos décadas alcanzan para guardar muchos recuerdos, pero también para ser testigo de una transformación. Nancy recuerda cómo era Santa Rosa cuando llegó, cuando el asfalto todavía no formaba parte del paisaje cotidiano. “Cuando vine no había asfalto, había empedrado. Ahora hay asfalto”, relató.
Con los años llegaron cambios que, para quienes viven todos los días en el barrio, hacen una diferencia. El asfalto, la iluminación, la plaza y las mejoras en la infraestructura de agua son algunos de los avances que Nancy destaca al mirar hacia atrás.
Pero su mirada no se queda solamente con lo que cambió. Como vecina, también observa lo que todavía necesita mejorar. Habla de dificultades con algunos servicios, del estado de determinadas calles y de la limpieza, cuestiones que siguen formando parte de las preocupaciones cotidianas.
Y es justamente cuando habla de la limpieza que su mensaje deja de ser un reclamo dirigido únicamente a las autoridades para convertirse también en una reflexión hacia adentro del propio barrio.
“También tenemos que concientizarnos nosotros mismos como seres humanos y empezar por uno mismo”, sostuvo.
Para Nancy, cuidar Santa Rosa también comienza con pequeños gestos: no tirar basura, levantar un residuo cuando está en la calle, mantener limpio el lugar donde se vive y entender que el espacio público pertenece a todos.
“Si uno no va mejorando con uno mismo, yo creo que los otros no van a mejorar”, reflexionó.
Después de 20 años, Nancy puede enumerar aquello que llegó, lo que cambió y también lo que todavía falta. Pero hay algo que permanece intacto: el cariño por el barrio que eligió para vivir.
Su historia es también la de muchos vecinos que vieron crecer Santa Rosa y que quieren seguir viéndolo mejorar. Porque detrás de cada calle, cada plaza y cada casa hay personas que construyen barrio todos los días.
Y para Nancy, esa construcción tiene una clave sencilla: cuidar Santa Rosa es una tarea compartida, que empieza en la puerta de cada vecino.

