Mes de la madre: Lurdes tiene 76 años y recuerda cómo fue criar a sus 14 hijos

En el Mes de las Madres, Lurdes Rodríguez, de 76 años, compartió con LaVozDeCataratas su historia de maternidad, atravesada por la crianza de 14 hijos, el trabajo y las dificultades de cada época. Junto a Ramón Aguirre, de 86, construyó una familia que hoy continúa creciendo a través de sus hijos y aproximadamente 43 nietos y 20 bisnietos

Iguazú(LaVozDeCataratas) Tiene 76 años y junto a Ramón Aguirre, de 86, construyó una familia de 14 hijos, aproximadamente 43 nietos y 20 bisnietos. Entre el trabajo, la crianza, las dificultades económicas y las pérdidas, Lurdes Rodríguez comparte una historia de maternidad que atraviesa generaciones.

Hay historias que no se cuentan a través de grandes acontecimientos, sino de las pequeñas decisiones que se toman todos los días. La de Lurdes Rodríguez es una de ellas. A sus 76 años, mira hacia atrás y recuerda una vida dedicada a criar a sus hijos, trabajar para ayudar a sostener el hogar y acompañar a su familia junto a Ramón Aguirre, su compañero de vida, quien hoy tiene 86 años.

Juntos tuvieron 14 hijos. Eugenio fue el primero en llegar. Después nacieron Daniel, Zacarías, Elías, Juan, Elizabeth, Sara, Raquel, Roberto, Samuel, David, Jeremías, Rubén y Noemí.

Cada nacimiento significaba una nueva responsabilidad, pero también una familia que crecía en medio de una realidad donde había que organizarse con lo que se tenía.

Criar una familia numerosa y trabajar para sostenerla

La vida de Lurdes no transcurría únicamente dentro de su casa. Además de atender a sus hijos, buscaba distintas maneras de aportar a la economía familiar.

Desde joven acompañaba a su madre en las tareas que realizaba y, con el tiempo, encontró en la venta de productos en la feria una oportunidad para generar ingresos.

Cuando conseguía mercadería, la llevaba para vender. Con el dinero que reunía compraba nuevos productos y volvía a empezar. Era una actividad que le permitía contribuir con los gastos de una casa donde las necesidades se multiplicaban a medida que crecían los hijos.

No había demasiadas comodidades, pero había que resolver las necesidades de cada día. La comida era la que se podía preparar para todos, sin diferencias entre los integrantes de la familia. Las tareas domésticas también exigían esfuerzo, especialmente cuando lavar la ropa significaba trasladarse hasta los arroyos.

En aquellos años, muchas actividades que hoy parecen sencillas demandaban tiempo y trabajo físico. Para Lurdes, formaban parte de la rutina de una madre que debía atender a una familia numerosa.

Los nacimientos y una experiencia que aprendió con los años

Entre sus recuerdos aparecen también los momentos en que llegaron sus hijos al mundo. Su primer parto fue asistido por una partera, pero algunos de los siguientes ocurrieron en su propia casa, donde contó con el acompañamiento de Ramón. Con cada embarazo fue adquiriendo experiencia y aprendiendo a reconocer las señales que anunciaban la llegada de un nuevo bebé.

Eran tiempos diferentes, en los que muchas mujeres atravesaban la maternidad con los recursos y la asistencia que tenían a su alcance. Para Lurdes, aquellos nacimientos forman parte de una historia personal que hoy recuerda después de haber criado a una familia de 14 hijos.

La educación, una preocupación compartida

A medida que los chicos crecían, las responsabilidades también cambiaban. Ya no se trataba solamente de alimentarlos y cuidarlos, sino de acompañarlos en su educación.

Lurdes y Ramón procuraron que sus hijos asistieran a la escuela, convencidos de la importancia de que pudieran estudiar.

Con una familia tan numerosa, organizar la vida cotidiana implicaba atender distintas edades y necesidades al mismo tiempo. Mientras algunos todavía eran pequeños, otros comenzaban a transitar nuevas etapas.

Así fueron pasando los años, entre el trabajo, la escuela, las tareas del hogar y los cambios propios de una familia que continuaba creciendo.

Las pérdidas que también forman parte de su historia

Pero no todos los recuerdos son felices. De los 14 hijos que tuvieron, seis fallecieron. Son ausencias que forman parte de la vida de Lurdes y Ramón, y que dejaron una huella en una familia que debió atravesar momentos de profundo dolor.

Hoy, ocho de sus hijos continúan con vida, mientras nuevas generaciones fueron ampliando aquella familia que comenzó con la llegada de Eugenio. Lurdes cuenta con aproximadamente 43 nietos y 20 bisnietos, una descendencia que reúne distintas edades, historias y caminos.

Detrás de esos números hay décadas de vida compartida, celebraciones, dificultades y recuerdos que permanecen en la memoria familiar.

Una vida juntos y una familia que sigue creciendo

Hoy, a los 76 y 86 años, Lurdes y Ramón continúan compartiendo sus días después de haber atravesado juntos las distintas etapas de la vida. Aquellos años de criar hijos pequeños, trabajar y organizar una casa numerosa quedaron atrás. Ahora son los nietos y bisnietos quienes representan la continuidad de una historia familiar que comenzó hace décadas.

En este Mes de las Madres, LaVozDeCataratas comparte la historia de Lurdes Rodríguez, una mujer cuya vida estuvo marcada por la maternidad, el trabajo y la responsabilidad de criar a sus hijos en tiempos donde muchas necesidades se resolvían con esfuerzo cotidiano.

Su historia también habla de las pérdidas, del paso del tiempo y de los vínculos que permanecen. Porque detrás de una familia de cuatro generaciones hay una mujer que dedicó buena parte de su vida a cuidarla y acompañarla.