Pedro Alejandro: A las cinco de la mañana comienza una historia de trabajo y dedicación

Con 35 años de experiencia en el oficio, Pedro Alejandro comienza su jornada a las cinco de la mañana para que el pan y las facturas estén listos a primera hora. En diálogo con LaVozDeCataratas, compartió cómo es la rutina de un panadero y la pasión que lo mantiene dedicado a su profesión.

Iguazú(LaVozDeCataratas) Cuando gran parte de la ciudad todavía duerme, Pedro Alejandro ya está de pie, listo para comenzar una nueva jornada. A las cinco de la mañana, empieza el trabajo que permitirá que, a partir de las siete, los clientes encuentren el pan calentito y las facturas listas para acompañar el desayuno.

Oriundo de Corrientes y actualmente radicado en Iguazú, Pedro lleva 35 años dedicado al oficio de panadero, una profesión que exige esfuerzo, constancia y muchas horas de trabajo, pero que sigue eligiendo con la misma pasión.

“Esa es la vida del panadero siempre, que a veces no se ve. Somos los primeros que estamos arriba para preparar ese desayuno, esas facturas, ese pancito que sale calentito y bien hecho para el cliente”, contó en diálogo con LaVozDeCataratas.

Detrás de cada producto que llega a la mesa hay una rutina que comienza mucho antes de que amanezca. Mientras las familias se preparan para iniciar el día, los panaderos ya llevan horas trabajando para que el desayuno esté listo a tiempo.

A lo largo de más de tres décadas, Pedro trabajó en diferentes turnos y conoció de cerca las exigencias de una profesión que requiere dedicación y compromiso. Sin embargo, asegura que, más allá del sacrificio que implica madrugar todos los días, encuentra en su trabajo una gran satisfacción.

“La vida del panadero no es fácil, pero es muy linda. Lo hago con mucho orgullo y la verdad que me apasiona”, expresó.

Su testimonio pone en valor a quienes, con esfuerzo y dedicación, mantienen vivo un oficio fundamental en la vida cotidiana. Porque detrás de cada pan recién salido del horno hay manos que trabajan desde temprano y personas que, como Pedro, encuentran en su profesión mucho más que un trabajo: una verdadera pasión.