Día del Saxofón: la emotiva historia de Sirah Sax, el músico que cumplió su sueño gracias a su abuelo

Agustín Aguilar, conocido artísticamente como Sirah Sax, compartió con LaVozDeCataratas cómo nació su pasión por el saxofón. Desde aquel primer instrumento que recibió de su abuelo a los ocho años hasta su presente como músico en la Triple Frontera, su historia está marcada por el amor familiar, la perseverancia y la música.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Cada 6 de noviembre se celebra el Día Mundial del Saxofón, una fecha que reconoce a uno de los instrumentos más expresivos y versátiles de la música. En este marco, Agustín Aguilar, conocido como Sirah Sax, compartió con LaVozDeCataratas una historia que comenzó en su infancia, en Mendoza, y que hoy continúa en Puerto Iguazú.

Su acercamiento a la música comenzó a los seis años, cuando estudiaba flauta con Walter Cassiani, un reconocido saxofonista mendocino. Durante las clases observaba maravillado los distintos saxofones que su profesor tenía preparados. “Me quedaba maravillado. Imaginate a un nene de seis años mirando esos instrumentos, con los ojos brillando y queriendo tocarlos”, recordó.

El regalo de su abuelo que cambió su vida

Una de las anécdotas más emotivas de su historia tiene como protagonista a su abuelo paterno, Ricardo Antonio Aguilar, quien fue fundamental para que pudiera cumplir su sueño.

Cuando era pequeño, Agustín aprendió a tocar de oído con la flauta la canción “A mi manera”, popularizada por Frank Sinatra. Un día se la interpretó a su abuelo, quien se emocionó tanto que comenzó a ahorrar en silencio para comprarle su primer saxofón.

El regalo llegó cuando Agustín tenía ocho años, durante un asado familiar que su abuelo había organizado especialmente para sorprenderlo.

“En un momento se acercó con una boquilla y me dijo: ‘Tomá, quiero regalarte esto’. Yo sabía perfectamente qué era y ya estaba feliz. Al ratito volvió con el maletín del saxofón, me miró y me dijo: ‘Y esto venía con la boquilla’”, relató. La emoción fue enorme. Su familia lo aplaudió y aquella tarde interpretó por primera vez con su saxofón el “Himno a la alegría”.

Su abuelo ya falleció, pero aquel gesto sigue acompañándolo cada vez que sube a un escenario. “Cada vez que toco ‘A mi manera’ recuerdo cómo empezó todo: yo tocándole una canción con la flauta y él ahorrando en silencio para ayudarme a cumplir un sueño”, expresó.

Del sueño de un niño a vivir de la música

Con los años, Agustín convirtió aquella pasión en su profesión. Se formó en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, en Buenos Aires, donde cursó el Profesorado en Educación Superior en Música, con orientación en Música Popular Argentina e instrumento saxofón.

Actualmente interpreta principalmente el saxofón alto y, a través de su proyecto Sirah Sax, desarrolla propuestas musicales para ceremonias, casamientos, eventos empresariales, fiestas, hoteles y restaurantes.

Su repertorio incluye pop, rock, jazz, blues, tango, folclore, música clásica y brasileña, demostrando que el saxofón puede adaptarse a diferentes estilos y públicos. “El saxo puede acompañar un momento íntimo y emotivo, y también estar en el centro de una pista de baile”, explicó.

Sin embargo, reconoce que detrás de cada presentación existe un trabajo que muchas veces el público no ve: horas de estudio, preparación, inversión en equipos, traslados y búsqueda de oportunidades.

Iguazú, el lugar donde construyó su camino

Aunque nació en Mendoza, Puerto Iguazú se convirtió en un lugar fundamental para su desarrollo profesional. La actividad turística y la ubicación estratégica de la Triple Frontera le permitieron presentarse ante públicos de distintas nacionalidades y llevar su música a escenarios de Argentina, Brasil y Paraguay. “Iguazú me abrió muchísimas puertas y me permitió construir una parte muy importante de mi vida profesional”, destacó.

También reconoció que vivir de la música implica enfrentar dificultades, especialmente por las temporadas de mayor y menor actividad turística.

“En mi experiencia, es posible vivir de la música acá, pero requiere mucha constancia, preparación y vínculos de trabajo donde haya respeto y compromiso de ambas partes”, sostuvo. Como docente, Aguilar también busca transmitir su pasión a nuevas generaciones y a personas adultas que siempre soñaron con aprender a tocar un instrumento.

Al preguntarle qué canción le dedicaría a la ciudad que lo recibió y le permitió crecer profesionalmente, su respuesta fue “Amanecer en Misiones”, de Ramón Ayala. “Me parece una linda manera de homenajear esta tierra a través de su propia música y de un creador que le dio una identidad tan especial”, expresó. Para Sirah Sax, interpretar esa melodía sería una forma de agradecer las oportunidades y experiencias que encontró en la tierra colorada.

En este Día Mundial del Saxofón, su historia demuestra que la música puede comenzar con un pequeño gesto de amor y convertirse en un proyecto de vida. Y aunque hoy sus melodías llegan a distintos escenarios de la región, hay una canción que siempre lo devuelve a sus raíces: “A mi manera”, aquella que emocionó a su abuelo y dio origen a su sueño de convertirse en saxofonista.