Iguazú (LaVozDeCataratas) La solidaridad muchas veces nace de mirar al otro y reconocer una necesidad. Así comenzó Mabel Baz, quien en mayo de 2020, en plena pandemia, decidió poner en marcha el Merendero La Familia, en el barrio Cataratas, sobre la calle Los Alelíes de Iguazú.
Al observar las dificultades que atravesaban numerosas familias, Mabel sintió la necesidad de hacer algo. Con los recursos que tenía a su alcance, comenzó a preparar meriendas que llegaron a más de 100 chicos. Lo que empezó como una iniciativa familiar se convirtió en un espacio de acompañamiento para muchos niños del barrio.
«Para mí es un placer ayudar y servir al prójimo. Siempre lo hice con mucho amor y con lo que podía producir con mis propias manos», contó Mabel a través de LaVozDeCataratas, al recordar aquellos primeros momentos.
En los comienzos, el trabajo era compartido con sus hijos, nueras y yernos. Con el tiempo, otras personas también se sumaron, colaborando para que cada merienda pudiera llegar a quienes la necesitaban.
Sin embargo, sostener el merendero nunca fue sencillo. Durante dos años recibió el acompañamiento de una organización social, pero, una vez finalizada esa ayuda, tuvo que continuar dependiendo de la solidaridad de amigos y conocidos. Las últimas meriendas, realizadas hasta marzo de este año, fueron posibles gracias a la colaboración de un amigo de Buenos Aires que conoció su tarea.
Actualmente, el Merendero La Familia permanece sin funcionar por falta de ayuda y recursos. Mabel recordó que hubo momentos en los que, aun teniendo poco, decidió compartirlo y preparar cantidades más pequeñas para no dejar de acompañar a los chicos.
También señaló que nunca recibió asistencia del gobierno local y que el sostenimiento del espacio dependió de aportes particulares.
Hoy, mientras continúa con sus responsabilidades familiares y laborales, Mabel conserva el deseo de volver a servir una merienda. Su testimonio refleja el esfuerzo de quienes, sin grandes recursos, encuentran en la solidaridad una manera de acompañar a su comunidad.
El Merendero La Familia nació de una necesidad, creció gracias al compromiso familiar y hoy espera nuevas manos solidarias para volver a funcionar.
