Iguazú (LaVozDeCataratas) El estudio destaca que la crisis no solo se mide en términos de números sino también en relación a la calidad de la enseñanza, la permanencia de los docentes y sus condiciones laborales. Entre los principales factores señalados están los bajos salarios, la sobrecarga laboral y la falta de formación continua para quienes deciden enseñar y la rotación elevada de maestros jóvenes, que muchas veces abandonan la profesión en sus primeros años.
En el contexto de América Latina, la alerta también es clave: el informe plantea que lograr los objetivos de educación universal exige repensar los modelos de formación docente, sus condiciones laborales y la valorización de la profesión.
Un relevamiento reciente realizado por el Ministerio de Educación, el Consejo General de Educación y la FLACSO reveló datos clave sobre la situación actual del cuerpo docente en Misiones. El estudio, que encuestó a 3.803 maestros de nivel primario —lo que representa aproximadamente el 40% del total—, ofrece un panorama detallado sobre la profesión y sus desafíos.
Según el informe, nueve de cada diez docentes son mujeres y la edad promedio ronda los 43 años. El 75% cuenta con estabilidad laboral, aunque casi la mitad (48%) trabaja en más de un turno y el 22% divide su labor entre distintas instituciones, evidenciando un alto nivel de pluriempleo.
En cuanto al acceso a la tecnología, solo uno de cada tres docentes posee una computadora de uso exclusivo en su hogar, mientras que el 25% no dispone de otro dispositivo que no sea su teléfono celular. Este dato cobra relevancia en un contexto donde la educación digital y la formación virtual son cada vez más necesarias.
Respecto al futuro de la docencia, el relevamiento indica que siete de cada diez docentes planean continuar en la profesión, mientras que el 27% manifestó su deseo de jubilarse o cambiar de actividad en los próximos años.
A nivel estructural, la provincia también enfrenta dificultades para cubrir todos los cargos docentes al inicio del ciclo lectivo, una situación que refleja tanto el déficit de nuevos profesionales como las complejidades propias del sistema educativo provincial.
La invitación es clara: los sistemas educativos deben invertir en maestros, retener talento, mejorar la formación y garantizar las condiciones para que la enseñanza sea una profesión digna y sostenible. Solamente de esta manera será posible que los números no deriven en crisis educativa, y que la promesa del derecho a una educación de calidad deje de ser una meta futura para convertirse en una realidad.

