Iguazú (LaVozDeCataratas) En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, desde la Escuela Especial N°27 relataron que actualmente, la institución cuenta con aproximadamente un 30% de su matrícula de alumnos con Certificado Único de Discapacidad con TEA, además de otro porcentaje importante de estudiantes que también padecen el trastorno, pero no tienen CUD.
La modalidad de trabajo se basa en un acompañamiento integral que involucra a la escuela, la familia y el equipo psicotécnico: «Los alumnos inicialmente ingresan a la Escuela Especial 27 con un horario reducido para que ellos puedan adaptarse al ruido, a un ambiente diferente o a un espacio de trabajo al cual no están acostumbrados. A medida que va transcurriendo el tiempo, vamos ampliando el espacio de trabajo» explicó a LaVozDeCataratas, Claudia Aguirre, docente de la institución.
Dentro de las estrategias pedagógicas, se implementan actividades inclusivas a las que denominan «configuraciones pedagógicas» que permiten que los niños «pueden ir incorporando lo social y lo pedagógico dentro de nuestra escuela» añadió.
La institución también cuenta con una organización por turnos. Durante la mañana funciona el nivel primario, con alumnos de entre 6 y 13 años. Por la tarde, en tanto, se trabaja con adolescentes y jóvenes adultos a través de talleres. Entre ellos, se destaca el taller de carpintería, donde los estudiantes elaboran productos como tablas, fuentes, palitas, atizadores y palitas de revirio. Estos elementos luego se comercializan, y el dinero recaudado se reinvierte en el propio taller.

Consultados sobre los desafíos actuales, desde la institución señalaron: «El desafío es que estén dentro de la escuela, que estén acompañados por la familia y que tengan la condición médica actualizada, por así decirlo. Muchos chicos tienen la medicación y la familia no le da, eso es una realidad. Otros chicos no tienen acceso al sistema de salud porque les queda lejos, porque la familia no puede ir, porque cuesta mucho dinero» lamentó.
En ese sentido, remarcó que dos cuestiones claves con la que trabajan son la cuestión pedagógica pero también lo social: «Hay alumnos que no pueden tolerar el ruido que existe en la escuela, hábitos escolares de decir la oración a la bandera o de festejar el cumpleaños y aplaudir a los niños, que desde lo social no pueden tolerar ese tipo de ruidos. Entonces, si logramos que un niño pueda compartir el momento de la bandera, el momento del cumpleaños, es un gran logro. Por otro lado, tenemos logros pedagógicos, actividades en el cuaderno: suma, resta, multiplicación o división. Son esos dos puntos claves e importantes que tenemos dentro de la escuela para trabajar con los objetivos».
Finalmente, dejaron una reflexión dirigida a la sociedad: «Todos somos parte desde el momento de saludar, bajar el tono de voz para que la otra persona pueda sentirse incluida, tolerar el tiempo de soledad y de inclusión, aceptar por ahí movimientos estereotipados, y tolerar esa situación. Por ejemplo si un niño está haciendo movimientos estereotipados y no le miro feo, ya estoy actuando con inclusión» finalizaron.
