Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) Edu, el Flaco, el Grandote… nombres que no eran solo apodos, eran muestras de cariño de una comunidad que lo vio emprender, caer, volver a levantarse y siempre apostar. Apostar incluso cuando no era fácil. Apostar incluso cuando significaba poner el bienestar común por encima del propio.

Fue pionero en algo que hoy suena habitual, pero que en su momento no lo era: pensar en el otro, en la comunidad, en el impacto de lo que hacía. Una forma de hacer empresa con valores, con compromiso real, cuando todavía no se hablaba de responsabilidad social.
El 6 de abril de 2010, a los 56 años, una patología neurocerebral apagó su vida. Y ese día, Iguazú sintió el golpe.
Porque no se fue solo un empresario. Se fue un símbolo de lealtad, de trabajo, de buena persona.

Dicen que el invierno se adelantó ese año. Y tal vez fue así. Porque su partida dejó un vacío en muchos, en esos que encontraban en él una guía, un respaldo, una visión de futuro.
Hoy, 16 años después, su nombre sigue apareciendo cada vez que se habla de los que hicieron grande a Iguazú desde el compromiso y no desde la comodidad.

Recordarlo no es mirar atrás. Es entender de dónde venimos… y qué tipo de personas necesitamos para seguir construyendo el destino. Eduardo Arrabal no está. Pero su forma de hacer, de pensar y de apostar… sigue siendo ejemplo a través de su familia.
Gracias por enseñarme tanto!
*Kelly Ferreyra, Periodista. Directora de LaVozDeCataratas
Fotos: LaVozDeCataratas
