Iguazú (LaVozDeCataratas) En el marco del Día Internacional de la Familia, especialista del Derecho de las Familias advierten sobre una creciente preocupación en los tribunales vinculada al aumento de situaciones de violencia familiar, conflictos por la crianza de hijos y el deterioro de los vínculos atravesados por la crisis económica y emocional que viven muchas familias.
La abogada de familia Natalia Méndez Ferreyra explicó a LaVozDeCataratas que actualmente el fuero judicial no solo interviene en divorcios o cuotas alimentarias, sino también en casos relacionados con salud mental, consumos problemáticos, impedimentos de contacto, sobrecarga de cuidados y disputas donde los niños quedan expuestos en medio de conflictos adultos.
“Hoy el Derecho de las Familias pone el foco en proteger a las personas más vulnerables y garantizar el interés superior del niño, intentando dejar atrás estructuras judiciales excesivamente rígidas”, sostuvo.
Entre los conflictos más frecuentes que llegan a la Justicia continúan apareciendo los reclamos por alimentos, cuidado personal de hijos, régimen de comunicación y violencia familiar. Sin embargo, en los últimos años crecieron considerablemente las denuncias por incumplimiento de cuotas alimentarias, conflictos escolares, autorizaciones de viaje y situaciones donde abuelos u otros integrantes de la familia extensa terminan asumiendo responsabilidades parentales.
La situación económica también aparece como un factor determinante. Según explicó la profesional, las dificultades para sostener el hogar generan desgaste emocional, discusiones y tensiones que muchas veces terminan judicializándose cuando ya no existen acuerdos posibles sobre vivienda, alimentos o crianza.
“Cada vez vemos más casos donde una sola persona sostiene económicamente a todo el grupo familiar. Eso produce agotamiento físico y emocional, y termina afectando directamente los vínculos”, remarcó.
Otro aspecto que preocupa es el desconocimiento de derechos tras una separación. «Muchas personas creen erróneamente que quien no convive con sus hijos pierde derechos o que el progenitor que tiene el cuidado cotidiano puede impedir el vínculo con el otro. Además, existe confusión sobre el alcance de la obligación alimentaria, que no se limita únicamente al dinero, sino también a la salud, educación, vivienda, contención emocional y tiempo de cuidado» describió.
En este contexto, también crecieron los conflictos relacionados con redes sociales y tecnología. Hostigamiento digital, control mediante aplicaciones, difusión de conversaciones privadas y exposición indebida de niños y adolescentes son situaciones que hoy aparecen con frecuencia en expedientes judiciales.
“La tecnología intensifica muchos conflictos porque transforma cuestiones íntimas en situaciones públicas, afectando especialmente a niños y adolescentes”, señaló. Respecto al concepto de familia, la especialista destacó que la Justicia reconoce actualmente múltiples formas de organización familiar: ensambladas, monoparentales, homoparentales, extensas y socioafectivas.
“Lo verdaderamente importante hoy no es cómo está conformada una familia, sino que existan vínculos respetuosos, protectores y libres de violencia”, afirmó.
Uno de los fenómenos más visibles en los últimos años es el rol que cumplen los abuelos dentro de las familias. Muchos adultos mayores sostienen económicamente a hijos y nietos, colaboran con la crianza cotidiana e incluso asumen responsabilidades que antes recaían exclusivamente sobre los progenitores. “Muchas veces detrás de ese acompañamiento existe agotamiento, vulnerabilidad y ausencia de apoyo suficiente. La Justicia también debe poner atención en sostener a quienes sostienen”, concluyó.

