Salud Mental: crecen las consultas por estrés, ansiedad y depresión ligadas a la crisis económica

La psicóloga Betania Moratorio en diálogo con LaVozDeCataratas, sostuvo que cerca del 80% de sus pacientes adultos manifiestan sentimientos de desaliento y desesperanza por la situación económica que atraviesa el país. La profesional advirtió que la crisis económica ya no afecta solamente el bolsillo, sino también la salud mental de adultos, adolescentes y familias enteras atravesadas por el miedo y la inestabilidad.

Iguazú (LaVozDeCataratas) La psicóloga Betania Ramírez Moratorio aseguró que la crisis económica dejó de afectar únicamente el bolsillo de las personas y comenzó a generar graves consecuencias en la salud mental, especialmente en adultos, adolescentes y familias enteras que viven bajo una incertidumbre constante.

La profesional describió un escenario preocupante que observa diariamente en su consultorio: personas que ya no llegan solamente con una preocupación puntual, sino directamente con síntomas instalados de ansiedad, depresión, estrés crónico, miedo, desesperanza y agotamiento emocional.

“Al consultorio no llega la consulta; llega el síntoma”, expresó al iniciar su análisis sobre una problemática que definió como “un flagelo” que atraviesa hace años a la sociedad argentina. Según explicó, la incertidumbre económica permanente genera un estado de alerta constante en las personas. “Todos reaccionamos frente a estímulos y eso es saludable, pero cuando aparece la sobreexcitación y la hipervigilancia en la vida diaria, ahí empiezan los problemas”, sostuvo.

En ese sentido, describió situaciones que escucha a diario entre sus pacientes: “No sé cómo llegar a fin de mes, no sé qué darle a mi hijo, no sé si voy a conservar mi trabajo, no sé cómo ayudar a mi pareja”. Para la especialista, esa acumulación de incertidumbres produce una “posición disruptiva a nivel psíquico” que impide que la persona pueda sentirse segura o proyectarse hacia el futuro.

“La salud mental necesita estabilidad. Necesitamos saber quiénes somos, dónde estamos y tener proyectos de vida”, afirmó.

Uno de los aspectos que más a la psicóloga es cómo esta crisis emocional atraviesa a las familias y termina impactando directamente en niños y adolescentes. “Si los padres están permanentemente preocupados, desalentados o desesperanzados, los chicos crecen naturalizando esa manera de vivir”, explicó. Y agregó que muchos menores terminan incorporando la incertidumbre como parte normal de la vida cotidiana.

Para Ramírez Moratorio, el deterioro económico afecta incluso cuestiones básicas que son fundamentales para el equilibrio emocional: “Necesitamos tener la certeza de que vamos a poder alimentar a nuestros hijos, mandarlos a la escuela, llevarlos al médico o comprarles medicamentos si se enferman”. La profesional señaló que cuando esas necesidades básicas dejan de estar garantizadas, comienza a producirse una “desorganización mental” dentro del núcleo familiar.

Estrés crónico y desesperanza

La especialista indicó que actualmente cerca del 80% de sus pacientes adultos manifiestan sentimientos de desaliento, desesperanza y dificultades para proyectar un futuro.  “El síntoma aparece cuando las emociones negativas se vuelven crónicas”, explicó. En muchos casos, ese desgaste deriva en cuadros que requieren interconsultas psiquiátricas debido al fuerte compromiso emocional y neurológico que genera el estrés sostenido.

“Ya no se trata solamente de algo emocional. Muchas veces hay un impacto neurológico importante y se hace necesaria la intervención psiquiátrica”, remarcó.

También advirtió que muchas personas abandonan tratamientos psicológicos porque no pueden afrontar económicamente las sesiones. “Hay pacientes que no pueden seguir porque todo tiene un costo”, lamentó.

Durante su reflexión, la psicóloga insistió en que uno de los mayores daños que produce la crisis es la imposibilidad de proyectar una vida estable. “Es desgastante perder identidad y no tener proyectos”, sostuvo.

A pesar del duro panorama, la profesional cerró con un mensaje esperanzador y aseguró que, tanto desde lo humano como desde lo profesional, sigue creyendo en la posibilidad de salir adelante. “Uno siempre tiene la esperanza de que en algún momento podamos estar mejor y salir fortalecidos de las crisis. Pero hoy la realidad que atraviesa a muchísimas personas es esta”, concluyó.