Cámara Gesell: El sistema que evita que niños víctimas tengan que repetir su peor dolor

Cuando se detecta un posible caso de abuso, aseguran que “la urgencia es inmediata”. Allí se activa un protocolo interdisciplinario donde intervienen psicólogos, médicos forenses, criminalística, fiscales y magistrados. Las preguntas que surgen desde el juzgado son transmitidas al profesional que entrevista al menor, quien decide cómo y cuándo formularlas según el estado emocional de la víctima.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Detrás de una puerta cerrada y un vidrio espejado que nadie del otro lado puede atravesar con la mirada, en Iguazú funciona desde 2016 uno de los espacios judiciales más sensibles y fundamentales para la protección de niños, niñas y adolescentes víctimas de delitos. Se trata de la Cámara Gesell, un sistema especialmente preparado para obtener testimonios en un entorno cuidado, evitando que los menores revivan una y otra vez situaciones traumáticas.

Aunque muchas veces pasa desapercibida para la sociedad, esta herramienta cumple un rol clave en las investigaciones judiciales, especialmente en causas vinculadas a abuso sexual infantil y delitos contra la integridad sexual, una problemática que, según reconocen desde el ámbito judicial, ha ido creciendo en los últimos años.

La declaración que se obtiene dentro de la Cámara Gesell tiene validez testimonial y constituye el único relato del niño”, explicaron fuentes judiciales a LaVozDeCataratas. El objetivo es claro: evitar la revictimización.

El sistema funciona a través de dos salas separadas por un vidrio espejado unidireccional. En una de ellas se encuentra el menor junto a una psicóloga especializada, mientras que del otro lado observan jueces, fiscales, defensores y otras partes autorizadas, sin que el niño pueda verlos. Todo el procedimiento queda grabado mediante cámaras y micrófonos ocultos y luego puede ser utilizado como prueba dentro del proceso judicial.

Pero detrás de la tecnología hay algo todavía más delicado: el trabajo humano.

Cuando se detecta un posible caso de abuso, aseguran que “la urgencia es inmediata”. Allí se activa un protocolo interdisciplinario donde intervienen psicólogos, médicos forenses, criminalística, fiscales y magistrados. Las preguntas que surgen desde el juzgado son transmitidas al profesional que entrevista al menor, quien decide cómo y cuándo formularlas según el estado emocional de la víctima.

En Iguazú, el espacio donde funciona este dispositivo es considerado por especialistas judiciales como “uno de los mejores de la provincia”, tanto por su infraestructura como por el trabajo profesional que allí se desarrolla.

Desde el ámbito judicial reconocen además que los casos no solo aumentaron en cantidad, sino también en gravedad. “Los casos han ido creciendo y diversificándose hacia lo más horroroso que puede pasarle a un ser humano”, señalaron.

Por eso, cuando un niño necesita nuevas pericias psicológicas, se intenta que sea atendido nuevamente por la misma profesional, para sostener un vínculo de confianza y reducir el impacto emocional que implica volver a hablar sobre el hecho vivido.

La primera Cámara Gesell de Misiones fue implementada en 2008 y desde entonces se convirtió en una herramienta central para resguardar los derechos de niños y adolescentes dentro del sistema judicial. Actualmente, distintos protocolos nacionales establecen que estas entrevistas deben realizarse únicamente por profesionales capacitados y en espacios adecuados, garantizando tanto la protección emocional de la víctima como la validez del testimonio en la causa penal.