Iguazú (LaVozDeCataratas) Mientras Casino encabeza las posiciones del Torneo Oficial Femenino 2026, detrás de los resultados deportivos existe una historia que trasciende los goles y los campeonatos. Se trata de un grupo de mujeres que hace más de 20 años decidió apostar por el fútbol cuando el deporte femenino aún tenía escasos espacios de desarrollo en la región.
El actual plantel de Casino está conformado en gran parte por jugadoras que integraron durante años el histórico equipo de Las Leonas, un grupo que participó en innumerables competencias y que con el paso del tiempo sumó a futbolistas de distintas comunidades, entre ellas integrantes de la comunidad Mbya Guaraní de Fortín Mbororé y de Iripú.
«Tenemos este equipo hace más de 20 años. La mayoría somos mamás y seguimos jugando juntas por amor al fútbol», contó emocionada Vanessa Moreira, una de las referentes del grupo y encargada del equipo femenino.
La historia también tiene un fuerte componente familiar. Vanessa recuerda que una de sus hijas comenzó a jugar con ella cuando apenas tenía 9 años. Hoy, con 23 años, continúa vistiendo la misma camiseta y se ha convertido en una de las figuras del equipo.
«Mi hija empezó jugando conmigo cuando era una nena y hoy sale goleadora todos los años. Es algo que me llena de orgullo», expresó.
Actualmente, el plantel cuenta con más de 24 jugadoras fichadas en Casino y tiene como capitana a Prince Medina, mientras que la goleadora del equipo es Belén de Olivera, una de las máximas referentes ofensivas del fútbol femenino local.
El director técnico, Héctor Caballero, explicó que Casino participa desde hace tres años en la Liga Regional de Fútbol de Iguazú, aunque el grupo viene compitiendo unido desde mucho antes.
«Este es el cuarto torneo que jugamos juntos. Salimos dos veces subcampeonas, una vez terceras y hoy estamos liderando el campeonato», señaló.
Sin embargo, detrás de los buenos resultados también existen dificultades. A pesar de haberse clasificado en varias oportunidades a instancias provinciales, el equipo nunca pudo concretar su participación.
Vanessa también lamentó la escasa visibilidad que aún tiene el fútbol femenino. «Hace más de 20 años que venimos jugando, formando jugadoras y representando a nuestras comunidades, pero muchas veces nuestro esfuerzo no se ve. Nos gustaría contar con más apoyo para que las chicas puedan seguir creciendo en el deporte», expresó.
A pesar de los obstáculos, las jugadoras continúan entrenando y representando a sus comunidades con el mismo compromiso de siempre. Madres, trabajadoras, referentes barriales y deportistas encuentran en el fútbol un espacio de encuentro, amistad y superación.
Hoy, mientras Casino mira a todos desde lo más alto de la tabla, su mayor logro quizás no sea únicamente deportivo. Su verdadera victoria es haber mantenido vivo un proyecto construido con esfuerzo, compañerismo y una pasión inquebrantable por el fútbol.

