Iguazú (LaVozDeCataratas) El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que en los últimos años comenzó a ocupar un lugar cada vez más visible en las consultas médicas, las escuelas y las familias. Sin embargo, el mayor conocimiento sobre esta condición también trae aparejado un desafío: evitar diagnósticos apresurados y comprender que no todas las dificultades de atención corresponden a este trastorno.
En diálogo con LaVozDeCataratas, la psicopedagoga Yanina Andrade del Espacio Crea explicó que el TDAH «es una condición del neurodesarrollo» y que puede presentarse de distintas formas. «En algunas personas predominan las dificultades para sostener la atención, en otras la hiperactividad o la impulsividad, y en algunos casos pueden combinarse«, señaló.
La profesional remarcó que uno de los errores más frecuentes es asociar automáticamente el trastorno con la hiperactividad. «No todas las personas con TDA son hiperactivas y un diagnóstico no define a una persona. Cada niño, adolescente o adulto es diferente y tiene sus propias fortalezas y desafíos», afirmó.
Respecto de las causas, sostuvo que el TDAH tiene una importante base neurobiológica y genética, por lo que desmintió algunas creencias instaladas. «Es importante aclarar que el TDAH no es causado por una mala crianza, por la falta de límites ni por la exposición a pantallas. Estos factores pueden influir en cómo se manifiestan algunas dificultades, pero no determinan la presencia del trastorno«, explicó.
En cuanto a la detección, indicó que existen señales que pueden alertar a las familias y a los docentes, como dificultades persistentes para mantener la atención, organizar tareas, seguir consignas o controlar impulsos. No obstante, insistió en que esos comportamientos, por sí solos, no alcanzan para confirmar un diagnóstico.
«Que un niño sea inquieto, se distraiga o tenga dificultades en la escuela no significa automáticamente que tenga TDAH. Para llegar a un diagnóstico se necesita una evaluación integral, teniendo en cuenta su historia, su desarrollo y cómo se desenvuelve tanto en la casa como en la escuela», sostuvo.
Consultada sobre si se trata de una condición transitoria, explicó que el TDAH puede acompañar a la persona durante toda su vida, aunque sus manifestaciones cambian con el tiempo. «Con un acompañamiento adecuado y las estrategias necesarias, las personas pueden aprender a conocer cómo funcionan, organizarse y desarrollar recursos para desenvolverse en su vida cotidiana. Hay muchísimas personas con TDAH que estudian, trabajan, forman familias y desarrollan plenamente sus proyectos de vida», destacó.
Sobre el aumento de diagnósticos en los últimos años, la especialista consideró que el fenómeno responde principalmente a una mayor información disponible. «Hoy las familias, las escuelas y los profesionales cuentan con más herramientas para identificar determinadas señales que antes podían pasar desapercibidas. Eso no significa necesariamente que existan más casos, sino que muchas personas antes atravesaban su infancia o incluso la adultez sin recibir un diagnóstico«, indicó.
Sin embargo, volvió a insistir en la necesidad de actuar con responsabilidad. «También es importante evitar etiquetar rápidamente. No toda falta de atención o inquietud es TDAH. Cada caso necesita ser evaluado de manera individual por profesionales del área», expresó.
En relación con el tratamiento, explicó que el abordaje siempre debe adaptarse a las necesidades de cada persona. Desde el acompañamiento psicopedagógico se trabajan aspectos como la atención, la organización, la planificación, las funciones ejecutivas, la regulación emocional y la autonomía, en coordinación con la familia, la escuela y otros profesionales cuando es necesario.
«Muchas veces, pequeños cambios pueden generar grandes diferencias: dar consignas claras y breves, dividir una actividad extensa en pasos más pequeños, utilizar apoyos visuales, anticipar las tareas o establecer rutinas», ejemplificó.
Finalmente, dejó un mensaje que resume el enfoque actual sobre esta condición: «Para mí, lo más importante es comprender que detrás de cualquier diagnóstico hay una persona. No buscamos que todos aprendan, se organicen o funcionen de la misma manera; buscamos comprender qué necesita cada persona y brindarle herramientas para que pueda desarrollar sus capacidades y desenvolverse de la mejor manera posible».

