Iguazú (LaVozDeCataratas) Hay quienes cantan una canción y quienes logran devolverle a alguien un recuerdo. En el caso de Juan Chetti, cada presentación como intérprete de Elvis Presley tiene un objetivo que va mucho más allá del parecido físico o de la voz: hacer que el público vuelva, por unos minutos, a un momento especial de su vida.
En el Día del Intérprete Musical, Chetti compartió con LaVozDeCataratas cómo nació esa pasión que hoy lo llevó a convertirse en uno de los artistas locales que mantiene vivo el legado del Rey del Rock.
«De chico, en mi casa siempre se escuchaba música de los años 60, 70 y 80. Entre toda esa variedad, siempre sonaba alguna canción de Elvis«, recuerda.
Su camino comenzó por la voz. Primero se animó a interpretar las canciones y descubrió que su registro vocal le permitía llegar tanto a notas graves como agudas. Más tarde llegó la caracterización, el vestuario y el estudio del personaje.
«Empecé con el canto, después con la parte artística y por último con la vestimenta. Siempre conté con el apoyo de mi señora, Natalia, que fue y sigue siendo el puntapié para este proyecto. También hay que invertir tiempo, esfuerzo y dinero», cuenta. Sin embargo, Juan aclara que Elvis Presley es irrepetible.
«Elvis hay uno solo. Lo que trato de hacer cuando canto sus canciones es traerle a la gente recuerdos, momentos de su vida que relacionan con su música«, explica.
Para Chetti, el instante más especial de cada presentación llega cuando observa la reacción del público. «Cuando veo que la gente se emociona, ahí dejo de ser Juan y entro en un rincón de sentimientos. Hasta yo me emociono, porque la gente ve a Elvis. Yo solo trato de hacerlo con mucho respeto y cariño», expresa.
Cada aplauso confirma que el esfuerzo valió la pena, «si los aplausos y los comentarios emocionan. Quiere decir que logré mi objetivo«, afirma.
Entre las canciones que nunca pueden faltar en su repertorio menciona Always on My Mind y My Way, dos clásicos que, según dice, despiertan emociones en cada presentación.
Más allá del traje, la voz o la puesta en escena, Juan sabe que su verdadera esencia está en cantar. Porque un intérprete no reemplaza a quien admira: mantiene vivo su legado y permite que, en cada melodía, los recuerdos vuelvan a encontrar un lugar en el corazón del público.