Iguazú (LaVozDeCataratas) Sixto explicó que forma parte de la Asociación de Capoeira Totem da Esperança, perteneciente a un linaje vinculado a la Universidad de São Paulo (USP) y al profesorado de Educación Física de esa institución, una tradición que respalda la formación técnica y cultural que transmiten en cada clase.
«Es una disciplina muy cercana a nosotros como sudamericanos. A diferencia de otras artes marciales que provienen de culturas más lejanas, la capoeira nació en nuestra región y tiene una historia que sentimos muy propia», expresó.
Sixto explicó que en su grupo la práctica tiene un objetivo que va más allá de la técnica. «Usamos la capoeira como un medio para formar personas y ciudadanos. Buscamos brindar herramientas para que cada uno pueda enfrentar el mundo actual, más allá de si ejecuta un movimiento mejor o peor«, señaló.
Recordó además que el origen de la capoeira está vinculado a los quilombos, comunidades formadas por personas esclavizadas que resistían la opresión, y sostuvo que ese espíritu de superación y libertad continúa vigente en la actualidad.
Uno de los aspectos más llamativos para quienes se inician en esta disciplina es la tradición de recibir un apodo o nombre de capoeirista. Según explicó, esta costumbre surgió durante la época de la esclavitud, cuando los practicantes ocultaban su verdadera identidad. «Hoy el apodo ayuda a identificar al jugador y también busca fortalecer su personalidad y darle mayor confianza», comentó. En su caso, contó entre risas que terminó conservando su propio nombre porque «Sixto era tan poco común que todos pensaban que ya era un apodo».
Respecto a quienes creen que la capoeira es demasiado difícil para comenzar, Sixto afirmó que es una actividad abierta a todas las edades y condiciones físicas. «Muchos se quedan con la imagen de las acrobacias, pero la capoeira es mucho más que eso. Es un diálogo con el cuerpo, una forma de expresión que cada persona adapta a sus posibilidades», explicó.
También destacó que la disciplina integra distintos aspectos culturales, como la música, los instrumentos, el canto y la historia. Además, existen diferentes estilos de juego, desde la Capoeira Angola, más tradicional y expresiva, hasta la Capoeira Regional, de carácter más dinámico y deportivo.
Al recordar cómo llegó a esta práctica, Sixto confesó que la capoeira transformó su vida. Contó que comenzó a entrenar cuando era joven, luego de atravesar situaciones de discriminación por ser argentino mientras vivía en Brasil. «Necesitaba aprender a defenderme y la capoeira llegó a mi vida. Me dio personalidad, confianza, disciplina y muchos valores. Me enseñó a entender el mundo de otra manera», afirmó.
Actualmente, su grupo la Asociación de Capoeira Totem da Esperança dicta clases en dos espacios de Iguazú. Los entrenamientos se realizan los martes y jueves por la mañana en La Aripuca, mientras que también desarrollan actividades en el anfiteatro de la Costanera, invitando a niños, jóvenes y adultos a conocer esta disciplina que combina deporte, música, cultura e historia.
