Radicado en la ciudad desde 1985 y con más de 50 años de trayectoria profesional, Fuguet integra un proyecto surgido de un convenio entre el Ministerio de Ecología de Misiones y la Municipalidad de Iguazú, cuyo objetivo es elaborar un plan de manejo sustentable del monte nativo en un sector de 1.600 hectáreas pertenecientes a las 2.000 Hectáreas.
Actualmente, el equipo técnico realiza un diagnóstico ambiental del área. Además de evaluar las consecuencias de la deforestación ocurrida décadas atrás, detectó un problema que genera creciente preocupación: la expansión de la leucaena (Leucaena leucocephala), una especie arbórea exótica originaria de Centroamérica.
Fuguet explicó que, si bien en su lugar de origen la leucaena se utiliza como forraje para el ganado, en Iguazú se comporta como una especie invasora, ya que no existen animales que controlen naturalmente su crecimiento. A esto se suma su gran capacidad de producir semillas, lo que favorece una rápida propagación en terrenos abandonados, márgenes de arroyos y minibasurales.
Como parte del relevamiento, el ingeniero recorre distintos barrios para registrar la presencia de esta especie. Según señaló, la invasión ya alcanza prácticamente todo el ejido urbano y comenzó a extenderse hacia la zona del Aeropuerto Internacional Cataratas del Iguazú y sectores de la Ruta Nacional 12.
El profesional recordó que este problema no es nuevo. En 1998, las leucaenas plantadas sobre la avenida Córdoba debieron ser retiradas y reemplazadas por lapachos, debido a que su crecimiento afectaba una línea eléctrica de media tensión que abastecía al hospital local.
Frente al avance de la especie, Fuguet adelantó que el plan de manejo podría incluir la propuesta de declarar a la leucaena como plaga municipal y conformar una cuadrilla especializada para su control. Además, consideró necesario que el Ministerio de Ecología evalúe impulsar una declaración similar a nivel provincial.
El ingeniero remarcó que controlar esta especie requiere un trabajo conjunto entre organismos públicos y la comunidad. «Si la lucha no es mancomunada, el éxito es relativo y efímero», advirtió, al señalar que las podas sin control y el manejo inadecuado de las semillas favorecen aún más su propagación.
En una fecha dedicada a reconocer el trabajo de los profesionales de la agronomía, Fuguet destacó que esta experiencia demuestra que la profesión trasciende la producción agropecuaria y cumple un papel fundamental en la protección del ambiente, la conservación de los ecosistemas y la gestión sostenible del territorio.
