Iguazú (LaVozDeCataratas) En el marco de la I Jornada de Niñez y Adolescencia en Iguazú, el juez de Instrucción Martín Brites en diálogo con LaVozDeCataratas, puso el foco en los riesgos que enfrentan niños y adolescentes en los entornos digitales y planteó la necesidad de fortalecer la prevención, no solamente para evitar que sean víctimas de delitos, sino también para impedir que terminen involucrados como responsables de hechos con consecuencias penales.
La jornada, denominada “Desafíos actuales para la protección integral de la niñez”, se realizó este viernes 21 de agosto en el Hotel Saint George de Iguazú, organizada por el Hogar de Día Iguazú, en el marco de su 12° aniversario.
El encuentro reunió a representantes de la Justicia, la educación, la salud y organismos vinculados a la protección de niños, niñas y adolescentes, con diferentes paneles destinados a analizar las problemáticas que atraviesan actualmente a las infancias.
Brites destacó precisamente la posibilidad de generar un espacio de reflexión entre quienes tienen responsabilidades en esta materia.
“Se han generado, por sobre todas las cosas, estos espacios de reflexión de todos los actores que tenemos algún tipo de responsabilidad en la protección integral de los niños, niñas y adolescentes”, señaló.
El delito también cambió con la tecnología
Brites participó del panel de Justicia con una exposición sobre grooming contra niños, niñas y adolescentes en la Triple Frontera, abordando aspectos relacionados con competencia, evidencia digital y cooperación internacional.
El magistrado explicó que desde el Juzgado de Instrucción buscaron poner en discusión el impacto que el desarrollo tecnológico produjo sobre las distintas modalidades delictivas.
“Desde el Juzgado de Instrucción hemos traído a la reflexión todo lo relacionado con el impacto y las transformaciones que vinieron de la mano del desarrollo y la evolución de las tecnologías en el mundo del delito”, explicó.
En ese contexto, sostuvo que uno de los principales desafíos es trabajar de manera conjunta en la concientización y la prevención para evitar que niños y adolescentes sean víctimas de delitos cometidos a través de entornos digitales.
Pero Brites planteó además otra dimensión del problema: los adolescentes también pueden quedar involucrados como autores o responsables de conductas que constituyen delitos.
“Tenemos que trabajar en la concientización y de manera mancomunada, conjunta y activa en la prevención y protección para que nuestros niños, niñas y adolescentes no se vean involucrados como víctimas de delitos cometidos en entornos digitales, pero también prevenir que estos adolescentes se vean involucrados como responsables penalmente por la comisión de estos delitos”, afirmó.
El nuevo régimen penal juvenil y la edad de imputabilidad
En este punto, Brites vinculó la necesidad de reforzar la prevención con la próxima entrada en vigencia del nuevo régimen penal juvenil, que según explicó comenzará a regir el 5 de septiembre y establece la edad de imputabilidad penal desde los 14 años.
El cambio implica que determinadas conductas realizadas por adolescentes a partir de esa edad podrán generar responsabilidad dentro del nuevo régimen.
“Van a haber muchos hechos dentro de lo que es el catálogo de delitos del Código Penal Argentino en los cuales se podrían ver responsabilizados por la comisión de estos delitos”, explicó.
Para el juez, los delitos cometidos en entornos digitales requieren especial atención debido a la relación cotidiana que los adolescentes mantienen con celulares, redes sociales, plataformas y otras herramientas tecnológicas.
“Es donde creemos que tenemos que trabajar para prevenir y para proteger, por sobre todas las cosas, a nuestros adolescentes”, remarcó.
Una mirada integral sobre las infancias
La jornada contó además con exposiciones sobre educación en tiempos digitales, salud mental, prevención del embarazo no intencional en la adolescencia y acceso a métodos anticonceptivos, entre otras temáticas.
El cierre estuvo previsto con una mesa trinacional, con representantes de Argentina, Brasil y Paraguay, incorporando una mirada regional a las problemáticas relacionadas con la protección de las infancias y adolescencias en la Triple Frontera.
El planteo realizado por Brites dejó así uno de los ejes centrales del encuentro: frente a delitos y riesgos que evolucionan al ritmo de la tecnología, la prevención también necesita actualizarse, especialmente cuando detrás de una pantalla un adolescente puede pasar de encontrarse expuesto como víctima a realizar conductas cuyas consecuencias quizás desconoce.
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