Iguazú (LaVozDeCataratas) Según relató Alcides Ojeda el coordinador de los trabajadores a LaVozDeCataratas, el grupo recibió 300 ejemplares juveniles de pacú, que fueron entregados durante el mes de enero y ya se encuentran en los estanques de la comunidad.
“Nos trajeron 300 pacú, que ya son juveniles. Como nosotros nos alimentamos de esto, podríamos hacer las cosechas para abril, para el 19 de abril”, explicó al referirse a los tiempos estimados para la producción.
La comunidad cuenta actualmente con dos estanques destinados a la cría de peces. Uno tiene aproximadamente 23 por 25 metros y el otro 25 por 25 metros, ambos con una profundidad cercana a los dos metros. Además de los pacú, este año también incorporaron tilapias, que fueron donadas para continuar desarrollando el proyecto.
“Estamos muy contentos y muy agradecidos. Hace mucho que veníamos intentando lograr que nos traigan algunos peces y gracias a Dios ahora, en enero, nos trajeron”, señaló.
En este proceso también destacaron el acompañamiento de los técnicos del INMIBIO quienes vienen siguiendo el proyecto y colaborando para que avance. Ahora, el objetivo es mantener un seguimiento permanente de los peces, garantizar su alimentación y cuidado y determinar el momento adecuado para la cosecha.
La particularidad de estos ejemplares es que fueron entregados para engorde y producción, y no para iniciar un ciclo de reproducción dentro de los estanques. Una vez que los peces alcancen el tamaño necesario para la cosecha, el grupo comunicará los resultados a quienes realizaron la entrega para que puedan preparar nuevamente los alevines y así sostener la producción en el tiempo.
“Ahora solamente queda cuidar, hacer el seguimiento, la alimentación y todo eso. Y eso también lo vamos a hacer junto con los técnicos”, explicó.
El proyecto de piscicultura forma parte de una propuesta productiva mucho más amplia. Desde hace aproximadamente nueve años, los trabajadores vienen organizándose para desarrollar diferentes actividades y generar alternativas de producción.
Actualmente cuentan con una huerta, trabajos de agroforestería y están comenzando a poner en marcha un vivero. Para este último proyecto todavía necesitan gestionar tanques, mangueras y otros elementos necesarios para avanzar.
El objetivo es que la producción tenga diferentes destinos. Parte de los cultivos anuales y las hortalizas estarán destinados al consumo de la propia comunidad, mientras que otra parte podrá comercializarse.
También cuentan con senderos y proyectan utilizar parte de las hortalizas producidas para abastecer esos espacios. En el caso del vivero, la producción de plantas tendrá un doble propósito: la venta y la reforestación dentro de la propia aldea. A estos proyectos se suman otras iniciativas, como la producción de hongos y de “catí”, que también apuntan a generar productos para la venta.
“Tenemos varios proyectos como para trabajar y ahora también tenemos los peces que tenemos que cuidar. Entonces esa ya es otra responsabilidad. Ahora nos queda organizarnos y también producir”, resumió.
El grupo también considera fundamental continuar con las capacitaciones. Si bien algunos de los trabajadores ya cuentan con conocimientos sobre producción y manejo de los proyectos, buscan que más integrantes puedan formarse para fortalecer el trabajo comunitario.
La expectativa es que, con el tiempo, estas iniciativas puedan crecer y generar mayores oportunidades para las familias que participan. Por ahora, el desafío es sostener lo que ya lograron poner en marcha, organizarse y avanzar paso a paso en cada uno de los proyectos.

