Iguazú (LaVozDeCataratas) El río Iguazú volvió a convertirse este domingo en escenario de una celebración profundamente ligada a la historia de la ciudad. Cerca de 200 fieles se congregaron en Puerto Macuco, dentro del Parque Nacional Iguazú, para participar de la Peregrinación Náutica de Santa María del Yguazú.

La jornada acompañó desde el paisaje. El río permaneció calmo y el viento que recorrió la zona durante la tarde permitió aliviar las altas temperaturas mientras los peregrinos se preparaban para embarcar.

Desde Puerto Macuco, la imagen de Santa María del Yguazú encabezó la navegación río abajo, acompañada por los fieles distribuidos en las embarcaciones de la empresa Iguazú Jungle. El recorrido recuperó simbólicamente el mismo escenario donde, cuatro siglos atrás, comenzó una parte fundamental de la historia de Iguazú.
La peregrinación había sido prevista inicialmente para mayo, pero debió ser reprogramada debido a las condiciones que presentaba entonces el río Iguazú. Finalmente pudo concretarse este 6 de septiembre, dentro de las celebraciones por los 400 años de la fundación de la Reducción de Santa María del Iguazú y los 40 años de creación de la Diócesis de Iguazú.

Una travesía cargada de historia
La peregrinación tuvo un significado particular porque volvió sobre las aguas vinculadas al nacimiento de la antigua reducción. El 10 de mayo de 1626, los jesuitas Diego de Boroa y Claudio Ruyer fundaron Santa María del Iguazú, considerada el primer asentamiento que dio origen posteriormente a la actual ciudad de Puerto Iguazú.
La imagen de Santa María acompañó toda la navegación hasta llegar al Hito de las Tres Fronteras, en la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná.

Allí se realizó uno de los momentos centrales de la jornada. El obispo de la Diócesis de Iguazú, monseñor Nicolás Baisi, estuvo acompañado por representantes de las diócesis de Ciudad del Este y Foz do Iguaçu. La celebración incluyó una bendición en español, guaraní y portugués, como expresión de la identidad compartida de la Triple Frontera.

Tras el desembarco, la celebración continuó por tierra con una procesión hasta el Anfiteatro Ramón Ayala, donde monseñor Baisi presidió la Santa Misa.

Más allá de la conmemoración religiosa, la peregrinación volvió a unir fe, tradición e historia en el paisaje que identifica a Iguazú. Cuatro siglos después de aquella primera reducción, el río volvió a ser camino y punto de encuentro, esta vez con un mensaje de fraternidad y paz entre los pueblos de la región.
