El cuerpo avisa: las señales que no deberíamos ignorar antes de que aparezca el dolor

En el marco del Día del Quiropráctico, LaVozDeCataratas dialogó con María Camila Rodríguez, kinesióloga especialista en quiropraxia, sobre los dolores de espalda y cuello que muchas veces se naturalizan, la influencia del celular y las malas posturas, qué ocurre cuando escuchamos el conocido “crack” y por qué el compromiso del paciente también es fundamental durante un tratamiento.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Dolor de cuello al terminar el día, molestias en la zona lumbar, rigidez después de pasar varias horas frente a una computadora o incomodidad al permanecer mucho tiempo en una misma posición. Son señales que muchas personas incorporan a su rutina y terminan normalizando hasta que el dolor aumenta y comienza a interferir con sus actividades.

En el marco del Día del Quiropráctico, LaVozDeCataratas dialogó con María Camila Rodríguez, kinesióloga especialista en quiropraxia, para conocer cuáles son las molestias que aparecen con mayor frecuencia, qué hábitos cotidianos pueden afectar al cuerpo y por qué es importante prestar atención a las primeras señales.

El celular y las posturas que repetimos todos los días

Uno de los hábitos que formó parte de la conversación fue el tiempo que actualmente pasamos utilizando el teléfono celular, muchas veces con la cabeza inclinada hacia adelante y manteniendo esa posición durante períodos prolongados.

A esto se suman las largas jornadas frente a una computadora o sentados por cuestiones laborales. La repetición y el mantenimiento de determinadas posiciones pueden generar tensión, rigidez y molestias, particularmente en la zona cervical y la espalda.

Por eso, además de prestar atención a la postura, resulta importante cambiar de posición, realizar pausas y mantener el cuerpo en movimiento durante el día, evitando permanecer durante horas de la misma manera.

El dolor intenso tampoco necesariamente es la primera advertencia. La rigidez, la tensión recurrente o determinadas limitaciones al realizar movimientos pueden ser señales que conviene atender, principalmente cuando persisten o comienzan a afectar las actividades cotidianas.

¿Qué significa el conocido “crack”?

Uno de los aspectos que mayor curiosidad genera alrededor de la quiropraxia es el sonido que puede producirse durante determinadas manipulaciones articulares y que popularmente se conoce como “crack”.

Durante la entrevista, Rodríguez explicó que ese sonido no significa necesariamente que un hueso estuviera fuera de lugar y haya sido colocado nuevamente en su posición. Puede producirse como consecuencia de cambios de presión dentro de una articulación durante determinados movimientos.

Por ese motivo, escuchar o no el sonido no debería ser considerado por sí solo como una medida de la efectividad de una intervención.

También existe el hábito de intentar provocar esos sonidos por cuenta propia, particularmente en el cuello o la espalda. Ante molestias que aparecen de manera recurrente o un dolor que persiste, la evaluación profesional permite determinar qué puede estar provocándolo y cuál es el abordaje adecuado para cada persona.

No todos los dolores se tratan de la misma manera

Rodríguez remarcó además la importancia de comprender que no todos los dolores de espalda o cuello tienen el mismo origen ni requieren el mismo tratamiento.

Los antecedentes de cada paciente, cómo comenzó la molestia, cuánto tiempo lleva presente y la existencia de otros síntomas forman parte de una evaluación que permite determinar el camino a seguir y establecer, cuando sea necesario, si corresponde realizar estudios o consultar con otro profesional de la salud.

En ese sentido, la quiropraxia no debería reducirse únicamente a la imagen de “hacer crujir” una articulación. Detrás de cada intervención debe existir una evaluación previa y un abordaje acorde a las necesidades de cada paciente.

“No es magia, no venimos a hacer milagros”

Como cierre, la especialista puso el acento en otro aspecto que considera fundamental: el compromiso del propio paciente con el tratamiento y con los cambios que debe sostener fuera del consultorio.

“No es magia, no venimos a hacer milagros. Tienen que comprender que gran parte del tratamiento, ya sea quiropraxia, kinesiología, posturología, RPG o cualquier terapia que estén realizando, depende también del empeño que ponga el paciente”, señaló Rodríguez.

La profesional destacó que el trabajo no termina después de una consulta. Los ejercicios indicados, la actividad física, el trabajo sobre la flexibilidad y la constancia forman parte del proceso para sostener los resultados.

“Sean fieles a los ejercicios, a la actividad física, a la flexibilidad y a lo que indique el profesional para buscar una mejoría al cien por ciento”, concluyó.

En el Día del Quiropráctico, la reflexión va más allá de una técnica o tratamiento: escuchar las señales del cuerpo, no naturalizar el dolor y asumir un rol activo en el cuidado cotidiano también forman parte de la prevención.