Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) Hay proyectos que pueden explicarse con números, inversiones y características técnicas. Y hay otros que, para quienes vivimos en Iguazú, necesitan ser contados desde la memoria.
Este viernes el catamarán Vencejo llegó finalmente al puerto de Iguazú. La imagen de la embarcación sobre nuestras aguas marca la concreción de un proyecto largamente esperado por Iguazú Jungle y suma una nueva propuesta a la actividad turística local. Pero también cierra —o quizás abre— un capítulo que comenzó muchos años atrás.
Para quienes estuvimos allí, resulta inevitable volver a septiembre de 2008. Fue entonces cuando Eduardo Arrabal realizó aquella travesía que reunió a muchos de nosotros para contarnos un sueño. Imaginaba el río no solamente como parte del paisaje que rodea a Iguazú, sino también como protagonista de una experiencia turística capaz de mostrar el destino desde otra perspectiva.

En aquel momento era una idea ambiciosa. Una de esas conversaciones en las que alguien cuenta lo que todavía no existe, pero parece verlo con absoluta claridad.
Dieciocho años después, el barco está acá.
Y quien llevó adelante aquella idea fue su hijo, Alejandro Arrabal, al frente de Iguazú Jungle. La llegada del Vencejo tiene así una dimensión que va más allá de una inversión empresarial: es la continuidad de una historia familiar vinculada al turismo de Iguazú y una promesa que finalmente pudo cumplirse.
Un nuevo Vencejo sobre las aguas de Iguazú

El nombre tampoco es casual. Vencejo remite directamente al ave emblema del Parque Nacional Iguazú, esa pequeña especie capaz de atravesar las cortinas de agua de las Cataratas y refugiarse detrás de los saltos.
La embarcación fue proyectada con capacidad para 250 pasajeros y dispone de salón comedor, bar, sanitarios, balcones en proa y popa, cubierta superior semicubierta y una tercera cubierta concebida como terraza para contemplar el paisaje. También cuenta con equipamiento para desarrollar eventos sociales y corporativos.
El proyecto integral informado por la empresa contempla además infraestructura portuaria y otras etapas de desarrollo, con una inversión global estimada en alrededor de cinco millones de dólares.
Pero el verdadero valor para Iguazú estará también en lo que pueda generar a partir de ahora: más servicios, nuevas experiencias, movimiento turístico, trabajo y otra forma de vincular la ciudad con los ríos Iguazú y Paraná.
Los sueños también llegan a puerto

Para LaVozDeCataratas, que acompañó tantas transformaciones de esta ciudad, la llegada tiene inevitablemente un componente emocional. Porque algunos recordamos aquella charla de 2008. Recordamos a Eduardo hablando de una idea que parecía enorme. Y sabemos que detrás del Vencejo que llegó este viernes hay años de trabajo, decisiones, dificultades y perseverancia.
Esta vez no fue necesario imaginarlo. El Vencejo dobló hacia Iguazú y llegó al puerto, y allí estaba, sobre el río, la imagen concreta de aquel sueño. Eduardo Arrabal lo imaginó. Alejandro lo hizo realidad.
Para Iguazú, desde este viernes, comienza una nueva historia sobre el agua.
*Kelly Ferreyra, periodista. Directora de LaVozDeCataratas
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida por LaVozDeCataratas Turismo (@lavozdecataratas_turismo)

