Iguazú(LaVozDeCataratas) María Gabriela Pacheco tiene 55 años y es una persona no vidente desde que, a los 42, sufrió una inflamación del nervio óptico que afectó su visión. Desde entonces, busca adaptarse a los desafíos cotidianos, conservar su autonomía y encontrar nuevas actividades que le permitan seguir adelante.
En diálogo con LaVozDeCataratas, compartió su experiencia y planteó la necesidad de contar en Iguazú con más espacios de capacitación para las personas con discapacidad visual, especialmente para aprender braille y acceder a herramientas que favorezcan su independencia.
“Necesitamos la ayuda de todos para tener aquí en Iguazú también todo lo que había en Posadas, recibir capacitación, aprender el lenguaje braille”, expresó, al destacar la importancia de generar oportunidades para que las personas no videntes puedan desenvolverse con mayor autonomía.
Las dificultades para viajar y acceder a la atención
Entre los obstáculos que mencionó, María Gabriela señaló los inconvenientes que enfrentan quienes deben trasladarse a Posadas para recibir atención médica o realizar tratamientos. La disponibilidad de lugares en los colectivos y las largas esperas representan una dificultad adicional para muchos pacientes. “Los viajes que tenemos, el tema es con el bus, que a veces no hay lugar, nos dicen que tenemos que esperar el próximo coche”, relató.
También describió las filas que deben realizar los pacientes para subir a las unidades y consideró que es necesario brindar una atención adecuada a todas las personas, incluidas aquellas con discapacidad visual, quienes utilizan sillas de ruedas y quienes atraviesan tratamientos oncológicos.
Para ella, el acceso al transporte y a la atención debe contemplar las necesidades de cada paciente, especialmente cuando se trata de viajes necesarios para cuidar la salud.
Mantenerse activa y evitar el aislamiento
A pesar de las dificultades que enfrenta, María Gabriela procura desenvolverse de manera independiente en su hogar y mantenerse ocupada con las tareas cotidianas. Reconoce que algunas actividades le demandan un esfuerzo mayor y que, en ocasiones, puede golpearse con objetos o paredes, pero intenta conservar su autonomía.
También busca participar en nuevas actividades que le permitan salir de la rutina y compartir tiempo con otras personas. Para ella, estos espacios representan una oportunidad de relacionarse y evitar el aislamiento que puede aparecer cuando gran parte del tiempo se pasa en casa. “Es muy lindo porque voy a estar en contacto con personas y en la casa a veces estamos aislados”, contó.
María Gabriela también habló sobre la ansiedad y la importancia de mantenerse activa. Explicó que intenta manejar esos momentos buscando actividades que la ayuden a distraerse, aunque reconoció que algunas personas pueden necesitar acompañamiento psicológico o profesional.

Más oportunidades para las personas no videntes
El testimonio de María Gabriela pone de relieve la necesidad de fortalecer en Iguazú los espacios de inclusión, capacitación y acompañamiento para las personas con discapacidad visual.
Su pedido apunta a contar con herramientas como el aprendizaje del braille y con actividades que permitan compartir experiencias, adquirir conocimientos y desarrollar habilidades para la vida cotidiana.
Mientras continúa buscando nuevas oportunidades para mantenerse activa, María Gabriela también quiere que su experiencia sirva para visibilizar las dificultades que atraviesan otras personas no videntes y la importancia de generar respuestas que favorezcan su autonomía y participación en la comunidad.
