Iguazú (LaVozDeCataratas) Lo que comenzó hace casi cinco años como entrenamiento hoy tiene para Santiago Roque un objetivo concreto: conseguir un lugar en Ultimate Fitness Awards (UFA) y realizar allí su debut en una competencia de fisicoculturismo.
Todavía no está clasificado. Santiago atraviesa actualmente el proceso de preselección, en el que, según explicó, participan alrededor de 100 aspirantes. Llegó a la posibilidad de competir a partir de las redes sociales y del contenido que viene generando sobre su preparación.
En diálogo con LaVozDeCataratas, contó que ya mantuvo contacto con el creador del evento, quien lo alentó a continuar mostrando su evolución y el trabajo que realiza.
“Para mí, tener la oportunidad de participar sería un orgullo enorme, porque hay meses de esfuerzo, disciplina y sacrificio detrás de este objetivo”, expresó.
UFA se realizará los días 7 y 8 de diciembre en Buenos Aires. De conseguir la preselección, será la primera experiencia competitiva de Santiago dentro del fisicoculturismo.
Cinco años de entrenamiento y cuatro meses enfocado en UFA
Roque lleva casi cinco años entrenando, pero hace cuatro meses comenzó una preparación específica pensando en la posibilidad de llegar al evento.
Actualmente dedica alrededor de dos horas diarias al gimnasio y otras dos al cardio. La alimentación también forma parte del proceso: comenzó la preparación con un consumo aproximado de 2.500 calorías diarias y actualmente se encuentra en alrededor de 2.200, de acuerdo con los ajustes realizados durante estos meses.
Más allá de alcanzar determinada condición física, asegura que intenta mantener el equilibrio entre la exigencia de la preparación y el cuidado de su salud.
La categoría en la que podría presentarse se determinará según la relación entre su peso y altura, por lo que todavía espera avanzar en el proceso de selección antes de conocer definitivamente cómo sería su participación.
Los cambios que no aparecen en las fotos
La preparación también modificó aspectos cotidianos de su vida. Santiago redujo las reuniones con amigos, dejó determinados alimentos y descartó salidas nocturnas para concentrarse en el objetivo.
Incluso cambió su manera de trasladarse. Contó que dejó de utilizar habitualmente la moto y comenzó a moverse en bicicleta o caminando como parte de esta etapa.
“Todo esto implica sacrificios, pero es una decisión que tomé por mí mismo, porque quiero demostrarme hasta dónde puedo llegar si trabajo de verdad por lo que sueño”, señaló.
Para Santiago, justamente allí está una parte del proceso que difícilmente pueda apreciarse en una fotografía del resultado físico: la constancia cotidiana necesaria para sostener durante meses entrenamiento, alimentación y descanso.
La presión de los cuerpos “perfectos” en las redes
Las redes sociales tienen un doble papel en su historia. Por un lado, fueron la vía que le permitió acercarse a UFA y mostrar su preparación. Por otro, son espacios donde abundan imágenes de físicos que pueden parecer inalcanzables.
Frente a esa presión estética, Roque asegura que intenta evitar las comparaciones y concentrarse en su propia evolución.
“En las redes se muestran físicos que parecen perfectos, pero cada persona tiene su propio camino. Yo trato de concentrarme en mi progreso, en lo que puedo mejorar y en llegar de la mejor manera posible, sin compararme constantemente con los demás”, explicó.
Un lugar que todavía debe ganarse
El desafío inmediato no está todavía sobre el escenario, sino en conseguir la preselección.
Según explicó Santiago, existen dos cami nos para tener la posibilidad de ingresar al evento: la clasificación y la constancia demostrada como creador de contenido. Por eso continúa documentando su preparación mientras espera la definición.
Si consigue avanzar, UFA será su primera competencia de fisicoculturismo después de casi cinco años de entrenamiento.
“Si se me da la oportunidad, voy a darlo todo para representar de la mejor manera posible a Puerto Iguazú y a Misiones”, afirmó.
Mientras espera esa confirmación, la preparación continúa. Para Santiago, llegar a Buenos Aires significaría mucho más que subir por primera vez a un escenario competitivo: sería la posibilidad de poner a prueba años de entrenamiento y meses en los que reorganizó buena parte de su vida alrededor de un objetivo.

