Acompañar el dolor de otros: la historia de Raúl, que lleva casi diez años trabajando en una funeraria

Raúl Echavarría, quien lleva casi diez años trabajando en la funeraria, compartió su experiencia en una profesión que exige disponibilidad permanente, compromiso y una gran sensibilidad humana. “Uno siempre tiene que estar dispuesto, tener voluntad y ganas de compartir y sentir, porque es un sentimiento muy fuerte hacia las personas”, expresó.

Iguazú (LaVozDeCataratas) Cada 4 de noviembre se reconoce la labor de quienes acompañan a las familias en uno de los momentos más difíciles de la vida. Desde la Cochería Santa Rita de Iguazú, su propietaria, Norahaly Berro, destacó esta fecha, mientras que Raúl Echavarría compartió su experiencia tras casi diez años trabajando en el sector.

Hoy, 4 de noviembre, se conmemora el Día del Trabajador de Funerarias, Crematorios y Cementerios, una jornada dedicada a reconocer a quienes cumplen una tarea fundamental en la despedida de los seres queridos.

Norahaly Berro, propietaria de la Cochería Santa Rita de Iguazú, contó a LaVozDeCataratas que esta fecha se recuerda después de las celebraciones del Día de Todos los Santos y del Día de los Fieles Difuntos, poniendo en valor el trabajo de quienes brindan asistencia y acompañamiento a las familias.

Por su parte, Raúl Echavarría, quien lleva casi diez años trabajando en la funeraria, compartió su experiencia en una profesión que exige disponibilidad permanente, compromiso y una gran sensibilidad humana.

“Uno siempre tiene que estar dispuesto, tener voluntad y ganas de compartir y sentir, porque es un sentimiento muy fuerte hacia las personas”, expresó.

Raúl explicó que en esta actividad no existen horarios, ya que las emergencias y los servicios pueden presentarse en cualquier momento. Sin embargo, aseguró que lo más importante es saber acompañar a las familias y respetar sus tiempos.

“Cuando llegan llorando, uno tiene que estar siempre preparado para responderles lo que quieren saber”, señaló. También destacó que uno de los momentos más delicados es el cierre del ataúd, cuando resulta fundamental esperar a que los familiares estén preparados para despedirse.

Un trabajo que cambia la manera de ver la vida

Después de casi una década en el rubro, Raúl reconoció que esta profesión transformó profundamente su manera de pensar y de relacionarse con las personas. “Te cambia la vida, te cambia la forma de ser, la forma de pensar”, afirmó.

Aunque no es oriundo de Iguazú, contó que con los años logró construir vínculos con la comunidad y encontrar en su trabajo una verdadera vocación de servicio.

Finalmente, al hablar de aquello que le da fuerzas para continuar, expresó: “Mis fortalezas son mis compañeros de trabajo, la empresa, mis hijos y mis nietos”.

En esta fecha, el testimonio de Raúl permite reconocer una labor muchas veces silenciosa, pero indispensable, que requiere empatía, respeto y humanidad para acompañar a las familias en el difícil momento de decir adiós.