Iguazú (La Voz de Cataratas) Este 20 de octubre, en el marco del Día Mundial de la Osteoporosis, expertos advierten sobre la importancia de una detección precoz, la adopción de hábitos saludables y el control médico regular para combatir una afección que debilita los huesos y los deja más propensos a fracturas.
La Osteoporosis se produce cuando la destrucción del tejido óseo supera su formación, lo que hace que los huesos pierdan densidad, se vuelvan frágiles y se rompan más fácilmente. Muchas veces no presenta síntomas hasta que ocurre una fractura de cadera, columna o muñeca, lo que la convierte en una “enfermedad silenciosa”. Más de 500 millones de personas en el mundo conviven con osteoporosis, lo que la transforma en un tema relevante para la salud pública.
¿Quiénes están en riesgo?
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Las mujeres posmenopáusicas tienen mayor predisposición debido a la caída de estrógenos, hormona que protege la densidad ósea.
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Otros factores de riesgo incluyen: edad avanzada, bajo peso corporal, antecedentes familiares de fracturas, tabaquismo, consumo de alcohol, enfermedades endocrinas o reumatológicas, y el uso prolongado de ciertos medicamentos (como corticosteroides).
Las claves para prevenir y fortalecer los huesos son alimentación rica en calcio, vitamina D y proteínas: fundamentales para que los huesos se formen y mantengan su fortaleza, actividad física regular, especialmente ejercicios de impacto y fuerza que estimulen la masa ósea, además de movimientos que mejoren el equilibrio y la coordinación, evitar hábitos de riesgo: fumar, consumir alcohol en exceso, llevar una vida sedentaria, o tener una ingesta insuficiente de nutrientes puede agravar el deterioro óseo, ambiente seguro ya que muchas fracturas ocurren por caídas domésticas, un buen calzado, iluminación adecuada y retirar obstáculos ayudan a prevenirlas y controles médicos: la densitometría ósea (DXA) permite evaluar la densidad mineral ósea. Detectar el riesgo a tiempo mejora el pronóstico.
El tratamiento de la osteoporosis es integral: combina cambios en el estilo de vida, ejercicio, alimentación adecuada y, en muchos casos, medicación para detener la pérdida ósea o estimular la formación de tejido nuevo. Y lo más importante: ante una fractura con mínimo traumatismo, es señal de alerta. Consultar al médico permite actuar antes de que se repita.

